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Categoría: Sueños

Quisiera...

En el universo de tus sueños, en ese espacio infinito que se clava en las entrañas de un humano sentimiento, está tu confusión, que cada día resuena en mi alma en ecos de encendido silencio.

A veces me despierto inquieta en mitad de la noche, tú te acercas en la penumbra de mis fantasías, y con voz firme pero apenada en su propia tristeza me dices: - se te terminó tu tiempo de amiga. Y yo, mordiendo las palabras de pena por dentro, pero con franca sonrisa temprana de conocimiento te contesto: - no importa, fue tan enorme el tiempo, condensado en aquellos sentidos momentos, que no hace falta prolongar más despertares porque vivo cada día, desde hace muchos soles, tan solo con el cielo de las ilusiones que vibraron en mi piel, sin buscar más esbozos de alegría que recordar lo que me despertaste. Y después, como si la desnuda luna contemplara un instante más bello que sus plateados momentos, te abrazo fuertemente y seguidamente, permitiendo la distancia, alcanzo tus manos y las colocó en mi pecho, sonriéndote, para que sientas, con sencillez, esa verdad en mis latidos.

Luego, con ojos abiertos, sin tu compañía, alejada ya de los deliciosos detalles que me llevaron a tus ojos, para mis adentros, con voz pausada y mirada baja me digo: quisiera poder gritarle al Sol esa injusticia, quisiera poder alzar mi verdad y descubrir conciencias que saben muy bien con qué lengua afiladamente mortal necesitaron vencer, desmenuzando con saña un secreto que de otras maneras, más nobles, no hubieran tenido. Porque rabiando por no conseguir tumbar mi fortaleza con sus desvaríos... tocaron mi familia, ¡mi sentida familia!, que apenada y confundida me preguntaba que sucedía.. y eso, tan solo eso, finalmente, me quebró la esperanza, pudo conmigo, comprendiendo, con los meses, que algunas personas por descubrir agravios pueden saltarse los límites de la dignidad y colocar a quienes necesitan lastimar, al borde de un abismo de templanza, que con humana equivocación se precipita en ruidosa caída.

Y si en mi monólogo de voces dormidas... juzgándote lejano a mis pensamientos te acercaras de pronto a mi y me dijeras:
- estaba detrás de ti... te estaba escuchando y no doy crédito... por fin he comprendido la trampa de vacíos de conciencia en la que he vivido... perdóname, estaba equivocado... ahora lo entiendo, y porque entiendo tu prolongado sufrimiento, quiero que sepas que jamás te olvido y que ese jamás es el broche plateado que remata nuestro tiempo dorado de estrellas, que me ayudará siempre a despertarme con dulzura en la mañana... entonces yo, con gozosa mirada de confianza, soltando un suspiro de cariño, tan solo te diría: ¡Gracias amigo!... ¡que lindo fue ese tiempo de luces! ¿verdad? me has hecho el regalo más hermoso que una buena persona pueda desear, un tiempo de realidad en el que has querido, por fin, escucharme... y comprender... y ahora ya puedo instalar para siempre en mi corazón esos instantes de sueños en que perezosamente era cierto que recorríamos un mismo camino, no deseando descubrir más realidades... que confundir nuestras almohadas. Gracias, apreciado amigo.

Quisiera... poder penetrar en el universo de tus sueños...

Pero mi realidad se impone y vago entre las sombras, herida y cabizbaja, deseando en mis entrañas que el mañana, que el nuevo año, que mi nueva vida, trasnforme tu tiempo equivocado de pensamiento en unos bellos segundos de ojos abiertos a mi gratitud.
Datos del Cuento
  • Autor: :-)
  • Código: 12313
  • Fecha: 22-12-2004
  • Categoría: Sueños
  • Media: 5.89
  • Votos: 56
  • Envios: 1
  • Lecturas: 638
  • Valoración:
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