El tiempo pasa por nosotros. Nos atraviesa de parte a parte como el cuchillo al melón. Y no hay chaleco, por muy antibalas que sea, capaz de evitarlo.
El tiempo está reñido con los lÃmites. No se habla con los principios ni los finales, porque sencÃllamente no es nada.
Y a pesar de no ser nada realmente; estar, está, el hijo de la gran puta.
PodrÃa haberse despedido uno de la familia cada vez que salÃa de casa, por si acaso. Ya que nunca sabremos si andamos por su último instante.
El tiempo no tiene preferencias. Va al capricho. No ama, no odia, no coge cariños con el roce...
Sólo mella, eso sÃ. Y nos quiere volver tarumbas con ese su inmutable ir y venir de nada a ningún lado.
¿Hacia dónde va nuestro tiempo, hacia dónde hostias va?
Mierda de los relojes, con todas las horas iguales, obligadas a cumplir condena de eterna identidad.
Y bautizamos todos los dias, cada uno con un nombre, en un proceder ingenuo, para combatir al tiempo, sabiendo como sabemos perféctamente, que no hay dias, que sólo un instante existe repetido.
Siempre es lunes, siempre es martes, siempre es jueves...
El tiempo pasa por nosotros sin prestarnos atención.
Y si no:
¿A dónde fue a parar el tiempo de nuestros abuelos?.
Quizás a la misma caja que sus huesos. ¿Se habrán comido ya los gusanos, las llegadas de los inviernos, las soporÃferas horas de espera, larguÃsimas en la ventanilla, la impaciente espectación ante el crecer de los hijos, o sus funerales mismos?.
¿Se habrán engordado esos gusanos con la inagotable paciencia en la salita del dentista y con la breve, casi fugaz, quincena de vacaciones?.
El tiempo atraviesa la barba que nos crece en el mismo lugar en que la afeitamos.
¿Y hacia dónde van las uñas y los pelos, los éxtasis y los dolores?.
A lo mejor no es asÃ, pero parece, que el tiempo a veces permanezca quieto dentro nuestro cuando eso nos perjudica, y que en cuanto no nos duele, dé un rodeo por detrás, con los zapatos en la mano, como un marido borrachÃn y traidor, de puntillas, sigiloso.
El tiempo no es nada, el tiempo no existe, pero estar, está, el hijo de la gran puta.
Zaherido y resentido hacia, para, por, según... La Vida. Estado anÃmico del alma en ese momento. Traicionado.... por la vida? P.D.: Cuida a tu ortografÃa como a tà mismo.