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Yo tenía un perro...

Yo tenía un perro... pero nadie cree ya que yo tenía un perro.

Recuerdo cuando me lo regalaron... tenía meses, era tan poquita cosa, tan débil, tan asustado... nos fuimos los dos a un campo y acogiéndole junto a mi regazo le dije: mira, a partir de ahora vas a estar conmigo y tengo ganas de que compartamos muchas cosas, yo voy a quererte mucho y espero que tú a mi también. Ese mismo día se acurrucó junto a mi cama a la hora de dormir y a partir de ese momento nunca dejó de hacerlo.

Un día, después de seis años, hablé con mi perro y le dije: mira me gustaría hablarte ven por favor. Y él que siempre comprendía todo lo que yo le decía se acercó y se sento junto a mí mirándome. Yo con lágrimas en los ojos le dije, mira voy a tener que marcharme y no puedes venir conmigo pero te vas a quedar con alguien a quien tú quieres mucho, él ha llegado a quererte casi tanto como yo o sino no te dejaría con él, quiero que le cuides y te portes bien porque él va a volcar toda su tristeza y su soledad en ti y tienes que ser muy fuerte, amigo, lamerle mucho, darle muchos besitos por las noches, para que se siente acompañado, todo el cariño que yo ya no puedo darle quiero que se lo des tú. Ahora te necesita, yo te necesitaré siempre y lloraré tu ausencia cada día, no lo dudes, pero sé que hago bien dejándote con él porque es a quien más bien puedes hacer ahora. Mi perro me miró y comenzó a lamerme la mano con la que yo trataba de acariciar su pelaje con mis ojos llenos de lágrimas luego se acercó a mi cara y me dio un lamentón, no soportaba verme llorar, cuando me veía así acudía rápido, como un resorte, se levantaba desde donde estuviera y se acercaba a mi, se situaba a mi lado y buscaba mi mano con su cabeza para que le acariciara. Y cuando comenzaba a pasar mi mano por su lomo él alzaba la cabeza y me daba un beso a lametones, era su forma. Conseguía sacarme un tímida sonrisa y entonces regresaba a su sitio como si ya hubiese cumplido su cometido.

Aquella conversación terminó con un lametón final y dándome su pata, fue un algo así como: -de acuerdo, ¡he comprendido!

Yo tenía un perro... y me marché de aquella casa, sin mirar hacia atrás, sin poder decirle adios, simplemente cruzando una mirada de complicidad, nuestros ojos lo dijeron todo.

Yo tenía un perro... pero nadie creyó nunca que yo realmente tenía un perro, porque cuando abandonas a alguien todo el mundo juzga que no es tan importante para ti, todo el mundo entiende que has querido quitarte un problema o a lo mucho que tampoco puedes echarle tanto en falta puesto que decidiste sacrificar su compañía por tu soledad. Y las noches lloradas, su foto en mi maleta, las veces que a escondidas me acercaba a esa casa a ver cómo estaba, los momentos soñados de vernos juntos corriendo, saltando, husmeando la hierba o tirados uno encima del otro jugueteando como buenos amigos, como iguales, se convierten en el juicio ajeno de personas que entienden que a quien ya no tienes a tu lado es porque no lo quieres.

El otro día me han ofrecido un perro... y yo simplemente he dicho, no gracias, yo ya he tenido un perro. Tal vez un día tenga un gato o cualquier otro animal doméstico que me saque otra sonrisa pero ya nunca volveré a tener un perro.

Porque yo tenía un perro... pero hay personas que nunca llegarán a comprender el amor y la generosidad que encierra el sacrificio de desprenderte en tu vida de lo más querido.

Yo tenía un amigo... pero nadie cree ya que yo tenía un amigo.
Datos del Cuento
  • Autor: +++++++
  • Código: 10535
  • Fecha: 20-08-2004
  • Categoría: Hechos Reales
  • Media: 5.41
  • Votos: 59
  • Envios: 0
  • Lecturas: 4098
  • Valoración:
Comentarios


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3 comentarios. Página 1 de 1
El autor
invitado-El autor 13-09-2004 00:00:00

Hola, Gracias por preguntar por mi perro. Mi perro está bien, vive en un casa con terreno y jardín, junto con otros perros y gatos, pero él se ha hecho el rey de la casa, como no podía ser de otra forma, seguramente lo tiene todo controlado y todos le quieren mucho, siempre supo como hacerse querer. El motivo por el que me separé de él y le dejé viviendo con esa otra persona fue demasiado altruista para que cualquier persona pueda entenderlo. Quise ser fiel a la parábola de Rey Salomón, no pude partirlo por la mitad, ojalá a veces se pudiera hacer eso, verdad? un cordial saludo, me gustó tu historia del comentario

eddy garcia
invitado-eddy garcia 22-08-2004 00:00:00

Este cuento es muy bueno, una introduccion a la renuncia INVOLUNTARIA, primero al amigo mas fiel del hombre, para luego trasmutar al eterno dilema del hombre, la despedida constante a la que estamos sometidos. Una recomendacion; usa un pseudonimo, esto te vinculara mas a tus lectores.

anonimo
invitado-anonimo 21-08-2004 00:00:00

bastante bueno :)____________________________________________________________saludos

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