~Sonó el despertador, eran las 7:16, me levanté corriendo y fui a ducharme, me sequé como una loca y me vestí rápidamente, fue entonces cuando me di cuenta de que el despertador no sonó, y ni mi madre ni mi padre me llamó, solo se oía el aire de las calles y la soledad, me pareció extraño, fui al cuarto de mis padres y, no había nadie, al de mi hermano y tampoco estaba, bajé lentamente por las escaleras y oí un suave golpe en el salón, la puerta estaba totalmente cerrada, no estaba segura si de seguir o echarme atrás, di un paso hacia delante y noté que ya no había vuelta atrás, justo iba a tocar el pomo de la puerta y sentí un dolor profundo en mi cabeza y fue entonces cuando mis piernas me fallaron, ya no me contenía en pie y me caí al suelo pensando qué me pasaría, pasaron horas y abrí los ojos, poco a poco, giré la cabeza hacía ambos lados hasta que oí una voz, una voz familiar, sonreí por dentro y volví a cerrar los ojos, sabía que ya era para siempre y que mi vida había sido como ninguna.