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Un encuentro con los gorilas.

Un encuentro con los gorilas.

(Naturaleza: Animal y Plantas.-12)

Enclavado en el corazón del bosque ecuatorial húmedo de la República Centroafricana se halla un tesoro natural que pocos han contemplado. Tras un arduo viaje de doce horas por senderos llenos de baches, un grupo de turistas llegamos al Parque Nacional de Dzanga-Ndoki, una reserva natural vírgen situada en el extremo suroeste del país, en el límite fronterizo con Camerún y la República del Congo. El propósito de esta aventura es llegar a tener un conocimiento sobre los gorilas y llegar a visitar a Makumba, un gorilla de la llanura occidental, y también a su familia.

Nuestra guía nos pide que nos mantengamos juntos y que estemos atentos por si aparecen elefantes, pues pasan todos los días por estos caminos buscando comida. Pero los elefantes no son nuestra única preocupación. “Si se les viene encima un gorilla, nos dice la guía, quédense quietos y miren al suelo. No les hará nada, solo armará mucho ruido. No lo miren a la cara. A mí me ayuda cerrar los ojos”.

Todos, incluída la guía, seguimos las indicaciones de un rastreador del pueblo baaka, considerado un grupo pigmeo por sus rasgos y baja estatura. Este hábil nativo es capaz de detectar la presencia de los animales más escurridizos dejándose llevar por los más leves olores, sonidos y marcas. Nos salen al paso enjambres de fastidiosas abejas ‘Trigona’. A duras penas nos mantenemos al ritmo del rastreador, quien anda por la espesura a paso firme y sin dificultades.

Al poco rato, el rastrador nos lleva por un bosque por donde muy pocos occidentales han transitado. De repente se detiene y señala con los brazos hacia una zona amplia cerca el camino. Vemos arbustos quebrados y hierba apisonada donde jóvenes gorilas han estado jugando y también ramas partidas y descortezadas, restos de un tentepié de media mañana. Nuestras expectativas crecen a medida que avanzamos.

Unos tres kilómetros, o dos millas, más adelante, el rastreador aminora el paso. Para no asustar a los gorilas, emite un chasquido doble con la lengua. En las proximidades se oyen profundos gruñidos interrumpidos por el crujido de ramas. La guía nos hace señas para que la alcancemos, al tiempo que nos pide completo silencio con el dedo en los labios. Manda que nos agachemos y apunta hacia un claro entre los árboles. A tan solo unos 8 metros, 26 pies, de distancia está él. !Sí, es Makumba!.

En el bosque, antes bullicioso, reina ahora el silencio: solo oímos las palpitaciones de nuestro corazón. La pregunta que lógicamente nos hacemos es: “¿Nos atacará Makumba?”. Makumba vuelve su curtida cara hacia nosotros y, después de echarnos una ojeada rápida, lanza un bostezo. !Uf, qué alivio,…!.

Aunque su nombre significa “rápido” en la lengua aka, durante el tiempo que pasamos juntos Makumba se limita sencillamente a disfrutar sin prisa de una comida. Cerca, dos jóvenes forcejean y se hacen cosquillas. Sopo, una criatura de diez meses con ojos como platos, juega al lado de su madre, Mopambi, que tira de él suavemtne cuando su insaciable curiosidad lo empuja fuera del alcance de la mano. El resto de la familia está quitándoles las hojas y la médula a unas ramas o retozando en grupos, tras echarnos un vistazo, pierden el interés y siguen divirtiéndose.

Los gorilas de la llanura occidental que habitan la zona anteriormente mencionada, pueden llegar a medir 1,8 metros, seis pies, y pesar más de 200 kilos, o sea, 440 libras. Brote tras brote, hoja tras hoja, rama tras rama, los gorilas adquieren su voluminoso cuerpo, según explica nuestra guía. También se alimentan de insectos y frutos de estación y en un día pueden viajar hasta 4 kilómetros, 2,4 millas, en busca de comida. La familia duerme en el suelo o en nidos que construyen en los árboles. El macho dominante es llamado espalda plateada porque el pelo del lomo se torna plateado con la edad, generalmente duerme en el suelo para proteger a su familia y por lo general este líder es de más de diez años de edad.

Con el fin de acostumbrarlos a la presencia de los seres humanos, aunque los gorilas son de un carácter apacible, los rastreadores los visitan todos los días durante un período mínimo de cinco años. Una vez habituados, pueden ser visitados por los turistas. El dinero de las entradas al parque contribuye a las labores de investigación y conservación de esta especie protegida.

Aunque han pasado más de cien años desde que los primeros exploradores blancos penetraron en el país de los gorilas, solo en las pasadas dos décadas se han efectuado intensos estudios científicos. Los grandes monos están clasificados entre los animales más raros del mundo, pues solo se hallan en unas pocas regiones del Africa Central. El hogar de los más descomunales de los grandes monos se encuentra en las vastas selvas tropicales en las montañas a uno y otro lado de la frontera de la República de Zaire, el occidente de Uganda y Ruanda. Normalmente un gorilla no rapta a la gente, ni tampoco lastima a un humano, a menos que sea molestado o atacado, y el saber esto es muy animador…!

Al cabo de una hora se nos termina el tiempo. Makumba parece pensar lo mismo: con un gruñido, se incorpora ayudándose de sus enormes brazos y se adentra en el bosque. Toda la familia desaparece en cuestión de segundos. Aunque solo pasamos un rato con estas magníficas criaturas, la experiencia se nos quedará grabada en la memoria por muchos años.

Además, esta aventura en el reino animal, nos hizo recordar las palabras de la Biblia citadas en Nehemías capítulo 9, versículo 6 que dice: “Tú eres Jehová, tú solo, tú mismo has hecho los cielos, aun el cielo de los cielos y todo su ejército, la tierra y todo lo que hay sobre ella, los mares y todo lo que hay en ellos, y tú los estás conservando vivos a todos ellos, y el ejército de los cielos se está inclinando ante ti”. Sí, según los dicionarios, el conjunto de cosas creadas es a lo que se le llama naturaleza, y ella misma está dando testimonio de que existe un Dios muy amoroso y muy creativo llamado Jehová Dios. [Este relato, total o en parte, fue tomado de la revista !Despertad! del mes de octubre de 2012, editada por los Testigos de Jehová y cuya tirada en diferentes formatos, actualmente es de más de 64 millones y está disponible en 195 idiomas y dialectos].

 

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