Cuando se sueña con la mujer amada, las fantasías ya no son tal, pasan a ser parte de nuestra realidad, aún en sueños.
Y ahí nos encontrábamos, muy cerquita del cielo, en una nube de algodón, mi imaginación era tal que, esa nube existía, y era suave alfombra a nuestros pies.
Fue increíble, el contacto de su cuerpo, mis manos acariciándola, recorriendo cada parte de su cuerpo, con una sensación de amor que no cabía en si, un suave calor recorría nuestros cuerpos.
Esa nube sería eternamente nuestra, tenía la magia de hacernos actuar, sentía sus labios recorriendo mi cuerpo, y yo sabía que ella sentía al igual que yo. No había dudas, este sueño era mágico, y pocas son las palabras para describir su sensualidad,
Allá…. en las nubes, que traspasaba mi imaginación, motivando mi pasión viril y feliz, respondiendo solo a su sentir.
La naturaleza es sabia, mientras mas grande es el amor, mas alto es su lugar cerca del Sol, su tibieza va derramando bendiciones en altura.
La noche es mas larga cerca del cielo, las horas se disfrutan doblemente y la felicidad se puede repetir cuantas veces se requiera. Tanta belleza, tanta entrega, se merecía mi respuesta una y otra vez con alegría.
Yo creo, en verdad, que tú eres esa maravillosa mujer, que encontré en mi sueño, allá; “en las nubes”.