PASEANDO
Paseando, una mañana de abril me sorprendió algo, entre la multitud, en un rincón acurrucada y sola, había una niña con cara sonriente. Sus ropas estaban desgastadas y rotas, y en sus manos llevaba una vieja muñeca de trapo. Hubo algo en ella, que me dejó paralizada, ¡sus verdes ojos pedían auxilio!, ¡ojos llenos de pánico, que gritaban ayuda desesperadamente!.
Un escalofrío corrió por todo mi cuerpo, pero aun así, yo proseguí mi camino, sin poder borrar de mi mente, esos grandes ojos que necesitaban la ayuda de alguien.
Aminoré el paso lentamente, hasta pararme y dar media vuelta, ¡necesitaba buscar a esa niña!, ¡darle el calor que se merece...!, pero fue imposible, aquella chica desapareció. ¡Corrí y corrí, miré por todas partes!, pero no había rastro alguno de aquella pequeña.
Ya han pasado casi tres meses, y aún sigo pensando en aquello. ¿qué habría pasado aquella mañana de abril, si yo me hubiese parado? (...)
Quizás sus tristes ojos volverían a sonreír...
Fin.
Carmen Risueño Fajardo.
Madrid, 20 de abril de 2001
Es realmente tierno. La forma de expresión es fantástica! enhorabuena!!