Oh lo puedo ver...!!
Siempre le dio curiosidad aquel muchacho que nunca dejaba de ver en la tardes cuando pasaba por el muelle del pequeño puerto. Seria mas o menos de su misma edad y este tenia la costumbre de estar apoyado en la baranda del muelle solo , con la mirada perdida, como si estuviera concentrado en los últimos rayos del sol.
Asà que un dÃa quiso hacer lo mismo antes que el chico llegara, dejando de lado todas las preocupaciones y ansiedades de su adolescencia, para disfrutar plenamente del ocaso.
Oh, eres una tonta!!-se dijo asà misma ¿Por qué no me habré dado un tiempo todos los dÃas como el chico para admirar el atardecer? Tantas veces pase por aquà pensando en todos mis problemas y no me percataba de este hermoso milagro que se da diariamente. Y era verdad todo ello. El ocaso era bellÃsimo , con las ultimas luces del dÃa reflejados en el mar , que suavemente se mecÃa como un arrullo amoroso. Los últimos rayos del sol eran como una caricia en su rostro, puesto que no quemaban sino le brindaban ese calor necesario para esbozar una sonrisa.
Regresare siempre!-exclamo la chica.
Verdad que se siente bien estar aquÃ? dijo el chico que hacia un rato habÃa llegado y de cuya presencia no se habÃa percatado la muchacha, que embelesada estaba disfrutando del momento..
Si, puesto que he recuperado la tranquilidad,- confeso mirando al chico cuya faz irradiaba serenidad con la mirada dirigida al crepúsculo. Le pareció sin embargo que existÃa un halo de melancolÃa rodeándolo, y esta se acentuaba mas en sus ojos tristes. Aun asà le inspiraba confianza su compañÃa y le entablo conversación, contándole que siempre lo habÃa visto parado solo observando el mar puesto que pasaba por ahà , perdiéndose tontamente del espectáculo. Sin darse cuenta, comenzó a contarle de cómo le habÃa impresionado y alegrado esa visión. Le empezó a describir cada sentimiento que despertaba en ella observar los detalles del crepúsculo, con esa sinceridad que conmueve cuando esta nace del corazón.
“Da la impresión que he vuelto a nacerâ€-comento. “La carga del dÃa que pesaba en mis hombros se ha aliviado y la brisa no solo me ha traÃdo sosiego sino también el respiro de nuevas esperanzas. El ocaso es como si fuera una promesa, un regalo que me llevare en el recuerdo para enfrentar la oscuridad. Se que después sigue la noche con su sombra cubriendo el mundo, pero aun asà existirán las estrellas para hacernos recordar con sus pequeños destellos el arribo del nuevo dÃa.â€
Cierro los ojos. Aun lo puedo ver y sentir dentro de mi . – dijo .
Yo también recién lo veo -confeso el muchacho con un tono alegre, que hasta ese momento estaba callado y atento a sus palabras.
¿Qué? – exclamo la chica abriendo los ojos, sorprendida. ¿cómo seria el primero si tu estabas siempre aqu�
-Es que soy ciego.- hablo esta vez sonriéndole con el rostro vuelto hacia ella. Antes no lo era pero una enfermedad fue opacando mi visión hasta dejarme asÃ. Mas eso no impidió que regresara a este lugar que es mi favorito y que me se de memoria llegar a el. Pero a pesar de estar acá, no experimentaba de nuevo las sensaciones que regocijaban mi alma puesto que me quejaba siempre de mi estado. QuerÃa recuperar estos momentos para gozarlos nuevamente, pero lamentaba no poder verlos nunca mas y eso me cegaba peor.
-Pero hoy fue distinto.-continuó. “A través de tus palabras recobre la visión y disfrute como nunca lo habÃa hecho del ocaso y recupere la esperanzaâ€. “Gracias por compartir conmigo la alegria y belleza de tu almaâ€- busco a tientas sus manos y se las estrecho.
â€Puesto que todo mi mundo era de noche, me señalaste que existe aun una luz que con amor ,solo se miraba con los ojos del corazón“
RECORDAR siempre :“Lo esencial es invisible a los ojosâ€