Dos niños hablaban de las virtudes y bondades de sus respectivos padres; cada uno a su manera dejaba entrever que sus padres eran lo mejor del mundo.
Dos jóvenes adolescentes hablaban de los errores y defectos de sus respectivos padres, cada uno fijaba su criterio con tanto énfasis que evidenciaba que sus padres eran lo peor que existía sobre la tierra.
Dos adultos en plena madurez conversaban sobre los sacrificios y abnegación de los padres de cada uno de ellos, quién escuchara dicha conversación podría deducir con suma facilidad, que los padres de aquellos señores servirían de modelo al mundo entero.
Dos ancianos hablaban de sus padres, y ambos llegaron a la conclusión de que las virtudes de cada uno de ellos era natural en ellos, al tiempo que destacaban que los errores de cada uno de ellos eran necesarios cometerlos para afrontar la efectiva crianza de los hijos, y por lo tanto merecían ser perdonados.
Moraleja:
Aunque nuestros padres sean los mismos, afortunadamente los hijos cambiamos con el transcurrir del tiempo.
hola me a gustado esta fábula porque es de un poco de todo a la vez cariño un poco de desprecio por los padres bueno que me gusta por eso aunque un poco pillina es y nada más