Soñé durante toda la noche y no pude dormir un instante. Estaba en una sala de clase con grandes ventanas que ocultaban las luces de afuera. Un profesor vestido negro y con lentes oscuros, escribía sobre una negra pizarra.
De pronto, el maestro de lentes oscuros dejó de escribir. Me miró de frente y con su mano derecha me indicó que saliera hacia la negra pizarra. Cogí una tiza y cuando quise escribir cualquier cosa, todas las luces de afuera entraron a la sala de clase, cruzando las ventanas y haciendo que todo brillara como los fuegos artificiales.
Todo quedó tan brillante como el instante en que despertaba de aquel sueño…
Lima, 27/10/04