Esta es la última carta que mi querida amiga escribió, antes de su partida.
Mi Vida:
Fue una mañana, tibia y clara, el sol nacÃa en el horizonte, era un hermoso amanecer, todo brillaba, y las gotas de RocÃo bañaban las hojas muertas en el suelo. Tú y Yo, sentados en esta banca, mirando este paisaje a medio hacer, mientras las mujeres despertaban en sus casas y calentaban el fogón, para cocer el pan del desayuno.
Hablábamos de casarnos, de nuestros hijos. HacÃa frÃo, pero nuestro corazón ardÃa con el amor que nos profesábamos. Tu mirada juguetona buscaba la mÃa, y aunque mis ojos trataban de evadirte, los encontrabas, y los mÃos se rendÃan ante un soberano beso de tus labios.
ParecÃas uno de esos prÃncipes de los cuentos.... Tal vez no eras tan hermoso, pero todo el amor que habÃa en mà para tà me hacÃan verte como eso: un verdadero prÃncipe.
Caminamos por la orilla del rÃo. Una locura, habÃa hielo en los techos de las casas, habÃa escarcha en el césped y nosotros simplemente reÃamos y caminabamos. Me sentÃa protegida cuando me tomabas, cuando me abrazabas, cuando me hablabas, me sentÃa como una nena pequeñita en brazos de su padre. Dios, cuanto te amaba!!!
Y Asi fue nuestra historia. Me parece estar viendo como nos alejamos descalzos, con frÃo, riendo como dos locos, bajo la lluvia, empapados, pero felices.
Me dijiste que me volverÃas a buscarme por la tarde. Aquella tarde irÃamos a tomar un café, y luego nos sentarÃamos en nuestra banca, a mirar como caÃan las hojas secas del otoño.
Impaciente te esperé. Impaciente porque mis análisis estaban listos, y en esta tarde especial, en la que cumplÃamos 3 años juntos, querÃa contarte que Dios nos habÃa mandado un regalito, y que serÃamos padres. ¡Cuanta felicidad te habrÃa embargado! Quizás habrÃamos llorado juntos, de felicidad, de sorpresa, de amor....
... Pero que extraño. No llegaste. Nunca te atrasabas, y menos me plantabas.
Mi corazón latÃa más de lo normal. TenÃa angustia, tenÃa un nudo en la garganta. Miraba por el cristal de la ventana, por si entre tantos paraguas veÃa el tuyo..... pero no venÃas.
Sonó el teléfono....No era tu voz..... Pero el señor de la llamada me avisaba que algo te habÃa sucedido, que fuera de inmediato al Hospital Central...
No supe como le hice para llegar. Por mi mente pasaban mil cosas, no sabÃa por donde andaba, solo sabÃa que te ibas, y nos dejabas solos. Estabas tendido en una cama de hospital, pálido, ensangrentado... ¡Cómo se estrujó mi alma al verte asÃ!!!!..... No dijimos ninguna plabra. Solo tomé tu mano...tu apretaste la mÃa. Y nos besamos..... hasta que bebà tu sorbo de vida, y me abandonaste.
Por eso estoy aquÃ, mi amor. Porque bajo esta lápida está lo que más yo querÃa en la vida. Y hoy, que cumples un año de ausencia, he querido que sepas que ya nada nos separará. Nuestro hijo no quiso quedarse conmigo, y al ver la luz de la vida, prefirió volar hacia donde tú estabas, con sus alitas de angelito. Por eso yo también me voy.
Y estoy felÃz, porque sé que allá donde estás me recibirás tú y nuestro hijo, como siempre he querido estar: con ustedes dos, abrazada eternamente, nuestro hijo volará hacia mis brazos con sus alitas, y al fin podré abrazarle y tocarle, y besarle..... y nadie, nunca más, nos volverá a separar.
Espérame, mi vida.
Te amo.