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Categoría: Educativos

Las cinco corazas

Había ido poniéndose armaduras desde hacía demasiado tiempo, tanto, que las piernas le pesaban y cada vez se le hacía más difícil caminar, y casi imposible comunicarse con sus semejantes.
No, no es que le importase demasiado lo de no tener acceso fácil a la comunicación con las personas que le rodeaban, porque su primera armadura, la más vieja y quizá la más querida, había sido precisamente la coraza de la DESCONFIANZA, en la seguridad, y más que nada en la comodidad, de que con aquella armadura impermeable se preservaría de lo que él consideraba ataques a si intimidad inviolable, y a su seguridad imprescindible.
Pero con el tiempo comprobó que aquella coraza no era por sí sola suficiente, que con demasiada frecuencia, y a pesar de que la desconfianza le preservaba de muchas llamadas a la participación en las tareas cotidianas, se producían resquicios por donde entraban peticiones de ayudas solidarias, incluso para gentes desconocidas. Pesadísimas llamadas a su puerta de distintas ONGS, mendigos variados y con caras trémulas que se asomaban del otro lado de las ventanillas de su apreciado vehículo, familiares venidos a menos que le asediaban por teléfono y de visita.
No tuvo más remedio que calzarse la coraza del EGOISMO ante tanta demanda y tanto acoso a su libertad y tranquilidad individual.
Y sin embargo percibió que, de alguna forma, su comodidad imprescindible seguía siendo demasiado vulnerable y que, si no le quedaba más remedio que vivir en una sociedad organizada, desde luego no solidaria, tendría que protegerse de alguna manera de todos los que le preguntaban y querían conocer (¡vaya usted a saber con qué aviesas intenciones!) cosas de su vida y de sus costumbres. Demasiadas, y demasiado sospechosas, preguntas cotidianas que le empezaban a crear una sensación de inestabilidad a pesar de sus corazas anteriores.
Entonces decidió ponerse la coraza de la MENTIRA y ser reflectante, a partir de ahí, a casi todas las preguntas mal intencionadas que le llovían desde casi todos los ambientes de su vida.
Y se encontraba bien. Había conseguido, casi, ir de puntillas por el mundo sin que nada, o poco, le molestara. Esa comodidad protegida del que se siente seguro detrás de sus corazas que le protegían haciéndole casi invulnerable. No obstante algo aún no estaba redondo: intuía que era, “malgrai tout”, demasiado adsequible, demasiado buena gente, y que, a pesar de sus armaduras que ya comenzaban a pesarle, la imagen que debía reflejar a sus conciudadanos debía ser exageradamente apacible aunque huidiza. Y esto empezaba a crearle algún problema que otro de exceso de comunicación y celo, de exceso de confianzas, a la postre.
Así que no se lo pensó demasiado y se enfundó la coraza de la ENVIDIA para que una nueva protección, más sublime si cabe, hiciera de escudo protector y repelente ante sus debilidades de humano. Y a fé que fue eficaz y venenosa: indefectiblemente una de sus mejores armas en pos de la comodidad y de la tranquilidad de su espíritu.
Así transcurría su tiempo y su vida hasta que un día, como a traición, se vió a sí mismo conmoviéndose con una lágrima furtiva, que no sabía muy bien por qué acontecimiento, había aflorado a sus ojos y había resbalado luego por su mejilla acorazada.
“Ah, eso sí que no, -se dijo nuestro hombre-, faltaría más, a estas alturas hecerse de nuevo vulnerable...” Y salió corriendo a ponerse raudo la coraza de la INSENSIBILIDAD que era aún más gruesa e impermeable que las cuatro anteriores.
Y así, tranquilamente, con sus cinco corazas enfundadas, con la tranquilidad de saberse impermeable e invulnerable, nuestro personaje caminaba por la vida haciéndose el feliz, y sabiéndose dueño de su mundo...
¡Como a tantos que a diario se cruzan en mi camino y a quienes a penas reconozco!
Datos del Cuento
  • Categoría: Educativos
  • Media: 5.51
  • Votos: 77
  • Envios: 12
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Comentarios


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1 comentarios. Página 1 de 1
maria
invitado-maria 08-05-2004 00:00:00

todo en la vida cuesya lo suyo pero no hay nada imposiblea medida que nos vamos hacindo conscientes de nuestro propiovalor y poder internos,podemos poner en practica todos nuestros potenciales ,como la cordialidad el altruismo,la serenidad ,la armonia ,la comprension elamor,són las mejores armas para luchar en la vida y asi poco a poco irnos quitando todas las corazas.esto no es facil todo cuesta ,pero vale la pena intentarlo ,adelante Alba