| :: | Sin Clasificar |
| :: | Infantiles |
| :: | Fábulas |
| :: | Mitológicos |
| :: | Terror |
| :: | Tradicionales |
| :: | Otros |
| :: | Hechos Reales |
| :: | Ciencia Ficción |
| :: | Historias Pasadas |
| :: | Patrióticos |
| :: | Sueños |
| :: | Policiacos |
| :: | Románticos |
| :: | Cómicos |
| :: | Misterios |
| :: | Estudiantes |
| :: | Metáforas |
| :: | Religiosos |
| :: | Aventuras |
| :: | Bélicos |
| :: | Históricos |
| :: | Urbanos |
| :: | Educativos |
Érase una vez un rey que tenÃa tres hijos. Los mayores eran muy aventureros, tanto que un dÃa decidieron abandonar el palacio donde vivÃan para ir en busca de aventuras. Fueron de acá para allá, disfrutando de una vida sin responsabilidades ni obligaciones. Tanto les gustó su nueva vida que decidieron no volver jamás a casa.
Un dÃa el hermano pequeño, al que todos llamaban “El boboâ€, decidió ir a buscar a sus hermanos mayores para unirse a ellos. Cuando por fin el hermano pequeño encontró a los mayores, estos se burlaron de él, pero finalmente se fueron todos juntos.Â
Al rato llegaron a un hormiguero. Los dos mayores quisieron revolverlo para ver cómo las hormigas correteaban asustadas de un lado a otro, pero el bobo les pidió que las dejaran en paz. Los mayores accedieron y siguieron el camino.Â
Al rato llegaron a un lago donde habÃa muchos patos. Los mayores quisieron cazar algunos, pero el bobo les pidió que los dejaran en paz. Una vez más, los mayores accedieron y siguieron el camino.Â
Finalmente, los tres hermanos llegaron a una colmena cargada de miel. Los mayores querÃan acabar con las abejas prendiendo fuego bajo el árbol y asà poder coger la miel. El bobo, una vez más, les pidió que dejaran en paz a las abejas. Los mayores accedieron y continuaron caminando.Â
Al rato, los tres hermanos llegaron a un palacio en el que solo habÃa un montón de caballos petrificados. Juntos recorrieron el edificio hasta encontrar una puerta que tenÃa tres cerrojos. En mitad de la puerta, habÃa una mirilla y por ella se podÃa ver lo que habÃa dentro.
Los hermanos miraron y vieron a un hombrecillo gris sentado a una mesa. Lo llamaron a voces una vez, pero no los oyó. Lo llamaron una segunda vez, pero tampoco contestó. Cuando llamaron por tercera vez, el hombrecillo se levantó y salió. Sin decir ni una palabra, los agarró y los condujo a una mesa llena de exquisitos manjares.
Después de comer, el hombrecillo llevó a cada uno de ellos a un dormitorio, donde durmieron plácidamente. Por la mañana, el hombrecillo entró en el dormitorio donde dormÃa el mayor, le hizo señas con la mano y lo llevó a una mesa de piedra, sobre la que estaban escritas las tres pruebas que habÃa que superar para desencantar el palacio.
La primera prueba consistÃa en buscar las mil perlas de la princesa que estaban en el bosque, debajo del musgo, y llevarlas al palacio antes de que se hiciera de noche. El hermano mayor fue a buscarlas. Cuando anocheció solo habÃa encontrado cien perlas, asà que quedó convertido en piedra.Â
Al dÃa siguiente, el hombrecillo fue a buscar al segundo hermano y le encomendó la misma tarea. Pero como al anochecer solo habÃa conseguido encontrar doscientas perlas quedó convertido en piedra también.Â
Entonces llegó el turno del hermano pequeño, del bobo. Este, al ver lo difÃcil que era la tarea, se sentó en una piedra a llorar. El rey de las hormigas, que lo habÃa seguido para darle las gracias, lo vio llorar. En agradecimiento por haber salvado su colonia fue a buscar a sus hermanas hormigas y, entre todas, encontraron las perlas y las llevaron al lugar acordado.Â
Pero todavÃa quedaban dos pruebas más. La segunda prueba consistÃa en sacar del mar la llave de la alcoba de la princesa. El bobo, asustado, se puso a llorar. Entonces se acercaron nadando los patos a los que él una vez habÃa salvado, que le habÃan seguido para darle las gracias. Los patos se sumergieron en el mar y sacaron la llave del fondo.
Solo faltaba una prueba para deshacer la maldición. La prueba consistÃa en escoger a la más joven de las tres durmientes hijas del rey. Pero las tres eran exactamente iguales. Lo único que se diferenciaban era que la mayor habÃa tomado un terrón de azúcar, la segunda sirope y la menor una cucharada de miel. Para encontrar a la pequeña solo habÃa una manera: identificar el olor de la miel en el aliento de las niñas.Â
Pero como el bobo no diferenciaba entre los tres olores dulces de la miel, el sirope y el azúcar se puso a llorar. Entonces llegó la reina de las abejas, que lo habÃa seguido para darle las gracias y se posó en la boca que habÃa tomado miel. De este modo, el bobo reconoció a la más pequeña de las princesas.Â
En ese momento se deshizo el encantamiento y todo volvió a la normalidad. El bobo se casó con la más joven de las princesas, que era también la preferida del rey, que los nombró herederos de la corona.Â
Los otros dos hermanos se casaron con las otras dos princesas y ayudaron a su hermano a reinar, olvidándose de su antigua vida de holgazanerÃa.
| » | Total Cuentos: | 21.673 |
| » | Autores Activos: | 163 |
| » | Total Comentarios: | 11.740 |
| » | Total Votos: | 908.368 |
| » | Total Envios | 41.730 |
| » | Total Lecturas | 75.999.605 |