Por aquellos tiempos no soñabas
en una finca cercada,
una casa junto mal mar,
un baúl lleno de joyas.....
Entonces, tus sueños se parecían
mucho a todo esto:
los labios recientes,
su mirada agreste,
la mano en el hombro
Pero, ya bien tú lo sabes,
ahora es el momento para el regreso.
Porque los edificios sólidos
son siempre parecidos
a un prado abierto, donde
dos niños juegan y dos
jubilados conversan
Yo quiero heredar el gozo
de un viaje a tu cuerpo
Que en tu testamento aparezcan
-como últimas voluntades-
unas caricias a mi nombre
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