Tengo tanto dentro de mí que jamás podría dejar de escribir. Si hubiera suficientes lápices, papel y fuerzas, seguro que nunca acabaría, pues alma tengo y amor, aún mucho más.
Pues bien, así la paso yo, encerrado en las jaulas del momento a momento, latiendo al compás de mi sangre y escuchando el mar de voces internas que anhelan existir, cruzando el umbral de mi boca y vibrando al compás de mi lengua... Pues saben bien que yo, soy el hijo del presente, el que decide y escoge en todo este mar de "Yos" a aquel que repite y repite su voz, que como un eco, brotan de las profundidades de mi universo.
¡Ea! ¡Griten! ¡Griten mas fuerte! Pues hoy, yo, voces internas, estoy sin cercas, sin lunas, sin nada. Hoy estoy desnudo, vulnerable, perecible... Hoy quiero morir y vivir, pues así está decidido.
¡Ea! ¡Salgan de mí! Tú, sediento; tú, enfermo; tú, miserable. ¡Sí, todos!... Salgan de mí y, existan. !¿Qué les pasa?! Es que acaso no escuchan mis gritos verdaderos, aquellos que están bañados de roja sangre, aquellos que salen e iluminan el instante. Y tal como un volcán, que deja rociar su lava que arde, llegan a pintar toda existencia de las letras verdaderas.
Quién pensaría que detrás de esa estúpida cara, mora un niño, un botón de flor. Algo que todavía se desconoce pero que se intuye, que anhela escuchar los gritos vencedores de la gloria para luego salir al mundo sin espadas, sin escudos; salir desnudo, blando, simple; salir y sonreír como los primeros rayos de sol.
Y hoy que estoy más solo que nunca, al fin puedo soltar la inocente máscara y mirarme al espejo, y llorar y llorar... pues, la existencia es dolor y alegría, por ello es bueno llorar y sonreír, para después, si hay perdón, morir con la paz.
Ya me cansé de ser lo que nunca fui. Ya me cansé de amar a quien no debía. Ahora. Sí, ahora. Ahora quiero morir, para vivir sin restricciones... ¡Ea! ¡Maldición! ¡Palabras! ¡Voces! ¡Vengan a mí! Vengan ahora que ya he cruzado más allá del círculo de la razón. Vengan y devoren mi alma como carroña para pirañas, pues hoy quiero morir para vivir, pues sé que muriendo estoy viviendo... ¡Ea! ¡Que será hermoso! ... ¡Oh! Siento una lluvia frondosa que empapa mi alma... ¡Oh! Siento el frío metálico de la muerte... Es bello, es como si subiera a la cumbre más alta, y te encuentras solo y, más alto que nadie... Es como escuchar el silencio del universo.
¿Habré muerto ya? ¿Será esta oscuridad de luces escarlatas, el umbral del cielo o el infierno? ¿Habrá dualidad en el más allá? ... Pareciera que estoy viajando o cayendo en un espiral en donde una lluvia de estrellas me observa, como si fuera un pedazo de átomo, una célula, una gota que cae hacia algún océano.
¡Oh! Qué bello. Hay un punto en medio de todo que empieza a brillar, pero no de luz, no, sino de un brillo oscuro... como si fuera un punto perfecto... ¿Será, aquel punto, el ombligo del Universo?
En este viaje a ello, o a eso, no lo sé, pero, nos acercamos los dos cada vez más y más y más... ¡Oh! Me ha tocado, me ha atravesado, me ha bañado como una ola que revienta em miles de gostas contra una seca piedra... !Oh!Por fin siento todo, todo... Todo lo que siempre esperaba. Soy, una vez mas, un punto, una coma, una letra, un impulso, una vida. Yo, soy eso... Lo demás, son sueños, como nubes que flotan, como olas de un mar que va y viene. Que son aire, luego agua... Un impulso de la vida, flotando en un espacio de impulsos...
Joe 24/12/03