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Categoría: Terror

El pozo

Atormentado por viejos recuerdos, salió a caminar por la pradera con la esperanza de que tanto el sol, como el aire y la paz del campo, aliviasen su mente afiebrada. Deambuló sin prisa y sin rumbo alguno durante varias horas hasta que la calma empezó a sanearlo. Caminaba sin ver, confiando en la seguridad del camino, y de a ratos pegaba una ojeada a su alrededor para cerciorarse de alguna cosa. En una de esas miradas, se detuvo unos segundos en algo que se veía a lo lejos diferente al resto del paisaje; no le prestó mayor importancia y siguió camino.

Como era de suponerse, tiempo después se encontró frente a aquel objeto antes desconocido y que en ese momento se le presentaba como un viejo aljibe. Pensó en seguir camino, y sólo aceptó detenerse un instante, para recordar el sitio en donde se encontraba aquel pozo; Tal vez quiera volver luego- pensó.

Al pararse a su lado sintió sed y recordó que hacía varias horas que no tomaba nada; pensó que era lógico tener sed, y que si no lo había notado antes, había sido por estar tan sumergido en sus meditaciones. Buscó la soga, encontró la roldana vacía, y descubrió que la cuerda había caído dentro del pozo. Siguió mirando y vio el otro extremo de la cuerda atado a la manija del balde, y a éste último enganchado en una saliente rocosa dentro del pozo pocos metros abajo del borde. Supuso que alguien que utilizaba a diario el pozo, se valía de éste método para evitar que otras personas lo usaran. Decidido a saciar esa sed que le empezaba a quemar por dentro, buscó con la mano la manija del balde dentro del pozo. Como no daba con él, tuvo que mirar dentro; no sólo buscaba en cualquier sitio, cosa que pasa con frecuencia cuando confiamos demasiado en el sentido de orientación de nuestras manos, sino que el balde parecía estar un poco más abajo de lo que él había calculado. No le preocupó; se estiró un poco más pero tampoco llegó. Se paró fuera y pensó en abandonar la empresa, pero la sed ya no era sed, era ardor y no sólo interior, sino que todo el cuerpo le quemaba: -Lo mejor sería encontrar un río en donde bañarme- Pensó casi olvidando el pozo. Miró esperanzado a su alrededor y no encontró absolutamente nada. Resignado pero resuelto a tomar agua de ese maldito pozo, se colgó del brocal con la cabeza y el torso dentro del pozo, las piernas que lo sostenían, dobladas por fuera, trabando los talones contra el borde exterior del brocal y apoyando la espalda contra la pared interior del aljibe. Así se estiró hasta ver claramente la manija del balde, entonces se dispuso a agarrarlo, pero sus piernas jugaron a ser Judas, y lo soltaron.

Mientras caía una idea lo alegró; -finalmente saciaré este ardor insoportable- Luego sintió una explosión, un fuego que lo abrasaba completamente, y a su cuerpo destruirse en cientos de pedazos.

El pozo estaba seco.
Datos del Cuento
  • Categoría: Terror
  • Media: 5.6
  • Votos: 84
  • Envios: 3
  • Lecturas: 3827
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Comentarios


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3 comentarios. Página 1 de 1
Nuria
invitado-Nuria 20-01-2003 00:00:00

jaja esta muy bueno!!! pero yo le hubiese metido en la categoria de comicos, porque da risa! miedo nada... pero el final ta m,uy bien, nadie se lo esperaria.

Angela
invitado-Angela 20-01-2003 00:00:00

Me encanto el final eres genial creas el suspenso necesario para captar la atención. ¡Felicidades!

Ely
invitado-Ely 22-12-2002 00:00:00

jejejejejeje, que bueno, valla paranoia la del final, jejejeje no parece mucho de terror el cuento este

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