Es de madrugada, el frío se torna cada vez más intenso cala en los huesos ocasionando una molestia incomoda, los movimientos se tornan lentos y torpes, los sueños se alejan porque ya no se duerme solo se dormita, el cuerpo no logra relajarse por la tensión de todos los músculos y el frió sigue aumentando.
Las estrellas brillan iluminando la noche, los lobos aúllan haciendo brillar de miedo las entrañas y desquiciando los sentidos, las escasas llamas de la fogata que con mucho sacrificio se mantienen vivas bailan en una danza tormentosa, una danza de mucho movimiento monótona repetitivo hasta la saciedad.
Las estrellas, las llamas, los aullidos y......... el frió, el frió que se cuela hasta los huesos asiendo gemir de dolor.
De pronto el alivio llega, con el lucero de la mañana los primeros rayos del sol que se asoman con temor tiñendo de hermosos colores rojo, naranja y amarillo el horizonte, él frió casi sin darte cuenta empieza a desaparecer y a medida que desaparece la tensión corporal también y el sueño se apodera del cuerpo cuando se escuchan los últimos aullidos, pero este sueño rico no a de durar mucho porque a medida que el sol se levanta en el horizonte es preciso caminar aprovechar la fresca de la mañana ya que poco a poco el calor se torna denso y pesado, la respiración se acelera, la garganta se reseca mas y mas a cada instante, la sed aumenta es necesario tomar un poco de agua el frasco que traes con agua aún esta medio lleno.
No puedes pararte a descansar, hay que caminar, caminar hasta la inconciencia, es entonces cuando los recuerdos se agolpan y todos quieren salir a la vez pero eso no es posible hay que darles un orden, tienen que esperara su turno, recuerdas días de pesca en ríos de aguas cristalinas a la sombra de enormes sauces, olmos encinos y uno que otro roble, agua fresca que corre que con solo mirarla hace desaparecer el calor, agua que corre tranquila llena de peces que brillan por los rayos de sol que se filtran suavemente por las ramas, peces y agua en alegre y refrescante movimiento.
Recuerdos de los días de infancia en el hogar paterno con sus enormes helechos cultivados por mama que refrescan el patio y el pequeño jardín de frente a casa, la recedad siempre en flor que cuando la riega mama por las tardes embriaga con su inconfundible perfume, días felices de la infancia llenos de amor y cariño de mis padres.
Recuerdos de las excursiones familiares al campo en lugares siempre húmedos y frescos, huyendo de la rutina y la ciudad, ocasión para respirar un poco de aire puro y fresco, para estirar las piernas y hacerle un poco la alpinista aunque al otro día no puedas ni caminar del dolor de las piernas por la falta de costumbre de hacer ejercicio.
Recuerdos que el atontamiento producido por el sol propicia y los vuelve casi visibles, paso a paso el cansancio se va apoderando de uno buscas una pequeña sombra para hacer un alto momentáneo y tomar un poco de agua, tardas un buen rato en encontrar la sombrita la sed cada vez es mas intensa, llegas a la sombra, tomas un poco de agua que para esa hora y con el calor esta como caldo pero con la sed que traes sabe a gloria, el descanso solo dura unos minutos es necesario seguir adelante avanzar lo mas posible antes del medio día porque al medio día ...............el calor es insoportable, no es posible caminar porque la arena del desierto se calienta tanto que quema los pies aun con los zapatos puestos.
El sol sigue subiendo en el cielo despacio pero constante sin perder un solo instante, de pronto las fuerzas flaquean, los pies titubean al dar paso, el agua que traes se escasea y pesa enormemente estorba dan ganas de tirar la cobija y el agua lejos pero las conservas porque sabes que son lo único que puede salvarte en el desierto, otro descanso esta ves mas prolongado, en cada descanso prolongas mas el tiempo bajo la sombra tratando de recuperara la energía perdida y los tragos de agua que tienen que ser mas pequeños cada vez la juegas en la boca un rato antes de pasarla disfrutándola como si fuera una bebida añejas costosísima temiendo a cada trago que pronto te quedaras sin una gota.
El descanso del mediodía es el mas prolongado ya que tienes que esperar que el sol se calme un poco para poder seguir el camino, el calor, la sed y el cansancio hacen asen desesperar y renegar hasta de Dios gritar con todo lo que dan los pulmones, gritas tonterías sin sentido lo importante es gritar decir todo lo que viene a la mente porque sabes. eso tranquiliza los nervios que traes ya todos alterados y terminas por quedarte dormido un rato despiertas con la premura de seguir el camino y con la boca seca, polvoza y con un lejano dejo de las sobras de comida que te avían rendido hasta rato.
Cuando menos lo esperas te percatas que el agua se termino ya no te queda ni gota y precisamente en el momento que te das cuenta que no hay mas agua es cuando te da mas sed desesperas por no tener mas agua y la mente te atormenta con recuerdos de lluvias, ríos, mares, cervezas bien frías hasta con hielitos que escarchan la botella, mas desesperación, mas gritos, lloras, pateas la arena, corres con desesperación, te cansas, caminas de prisas sin rumbo fijo, subes con no pocos esfuerzos una loma que te parece mas y mas grande a cada paso sientes que no avanzas al contrario como que retrocedes, tropiezas con tus propios pies caes y sigues gateando al llegar l a cima las fuerzas te abandonan y te desmayas.
Las llantas del camión urbano caen en un bache y el movimiento repentino me saca del sueño y sigue su camino.
Pero compadre pida las otras que estas ya se acabaron y la platica da sed, mesero las otras.
Despiertas con la boca seca y tomas desesperadamente el agua que tienes en el buró ves el reloj son las tres de la mañana.
Estas totalmente enfrascado en la película tratas de tomar un trago de refresco y ya no hay pero puedes correr a la fuente del cine por más.
O puedes continuar tú el cuento y darle cualquier final que tu imaginación quiera