Cogà el diccionario y busqué una palabra que durante muchos años tuve miedo de enfrentarla. En la letra F y en la pagina 622 la encontré:
FEO= Que carece de belleza y hermosura.
Que causa horror o adversión.
De aspecto malo y desfavorable.
m. fam. Desaire manifiesto y grosero.
Cerré el libro, y comenzé a viajar a traves de la memoria, a mà pasado.
Cuando uno es un niño, el mundo que le rodea es mágico; los duendes, las brujas, y las historias fantásticas, son nuestra realidad. Nuestro universo tiene su lÃmite en el final de la imaginación; dormimos y soñamos con muchos de nuestros héroes y villanos. Y el mundo tiene menos peso, que el nuestro; pues aún no podemos vivirla, solo mirarla desde otro lado…el Mundo de la FantasÃa; lugar en donde hasta los personajes más oscuros, son dulces y graciosos, provocándonos sentimientos de tristeza y compasión. Quizás por esa razón es que muchos, quisieramos volver, a la inocencia de un niño. El afecto de los padres, eran en sÃ, el apoyo a todas nuestras convicciones; eran nuestros dioses, intermediarios del Dios Supremo.
Aquel dÃa, a la salida de la Misa del domingo, và a una linda niña, parecida a la princeza de mÃs fantasias. Identificándome como el prÃncipe valiente, le dà mi primera sonrisa de invitación, hacia mi castillo de fantasÃas. Cuando pasó por mi lado, sufrà la primera desilusión; ella, me miró como si fuera un pedazo de caca, casi hasta se tapó la nariz. Aquella incomprensión me hizo insistir en mi intención, la seguà y averigué el lugar donde vivÃa.
Al dÃa siguiente, llevé mi mejor rosa, para demostrar mi profunda admiración a su belleza. Cuando salió de su casa, acompañada de su padre, nuevamente le sonreà y le ofrecà mi rosa; cual fue mi desepción, cuando la niña me miró con una cara de molesta, y le gritó a su papa que yo la estaba persiguiendo. Dos golpes seguidos, y en el mismo lugar, me hicieron comenzar a pensar; si era el prÃncipe valiente, como el de mÃs fantasÃas; o, era otro de los personajes. Quizás fuera el malo, o el loco, o el… No!. Me dije que ese no podrÃa ser yo!…El mounstro! No!. Fuà donde mi madre y le pregunté, el porque aquella niña, no le puedo agradar; me sonrió y me dijo que algunas chicas son medias tontas, y no saben valorar lo que en verdad somos, y que yo, era el hijo más precioso. En mi corazón le creÃ, y apacigüó las movidas agüas de mi alma.
Un dÃa en que salÃa del colegio, la volvà a ver conversando con un chico, y despues, en un lugar oculto los và besándose; eso me dolió en todo el alma; los miré con un odio mortal…pero vi que él era bello, como el principe valiente, y hacÃan una hermosa pareja; asà como en los cuentos de mis fantasias. Fue la primera vez en que comenzé a dudar, en lo que mis padres me decÃan. Probé con otro tipo de chicas, y la reacción fue la misma; llegó un punto en que me daba vergüenza en salir a la calle. SentÃa que todos me miraban, y en silencio me insultaban: Allà está el feo... Un dia en que me peleé con un muchacho, todos sus amigos me gritaron: Feo de mierda! Deja de pegarle a nuestro amigo!; lo solté y me fui a mi casa, llorando, pues entendà que en este mundo no habÃa lugar, para alguien tan feo como yo.
Si hay algo en que uno tiene que agradecer a la naturaleza, es que constantemente busca su equilibrio. Por ejemplo:
1.-Si podamos un arbol viejo, al tiempo le crecen nuevas ramas, fortaleciendo su naturaleza; y las ramas caidas, y secas, le sirven de abono para su alimento.
2.-Si un perro pierde una pata, utiliza las otras tres mejor, y desarrolla mejor su fino olfato.
3.-Si un hombre pierde la vista, desarrolla mejor su olfato, y su intuición, casi hasta presiente el bien y el mal, que hay en todo, lo que lo rodea.
En mi caso, ocorrió algó que no rompió el equilibrio natural. Al pasar el tiempo, nació en mÃ, un sentimiento de rebeldÃa, al no aceptar mi propia naturaleza. No me gustaba verme al espejo, no querÃa aceptar que aquel… era yo; por lo tanto, comenzé a utilizar los artificios. Me pintaba las cejas, me repingaba la nariz, me dejaba el pelo de rockero, hacÃa ejercicios fisicos, me vestÃa llamativamente, usaba botas con jumbotacos; en fin traté de hacer de mÃ, algo que mejorara mi aspecto. No sé a ciencia cierta, si logré mis objetivos, pues lo que más deseaba, era ser aceptado por el grupo de los chicos lindos; para estar con chicas lindas. Creo que nunca lo logré; conseguà agruparme con un grupo de chicos o chicas, que estaban en el mismo grupo que yo; en el de lo feos.
La rebeldÃa y el inconformismo hicieron mella en mi. Comenzé el consumo del licor, y las drogas, y al sonido de la música estridente; tratando de olvidarme de mà mismo. Amaba la belleza, y mi desgracia era verla en muchos lugares, pero no podÃa disfrutarla. Algunas veces, mis padres me conversaban, con palabras consoladoras: Hijo recuerda que, él hombre es como el oso, mientras más feo, más hermoso. Lamentablemente, yó no tenÃa ni siquiera un pelito de oso; mas bien parecÃa un patito; chiquito, flaquito, tÃmido, sensible y una gran nariz. La soledad y la inquietud existencial, me hicieron viajar hacia un mundo sin sentido; supe como experimentar en carne viva, el insondable espÃritu de la angustia; al saberme que estaba navegando sólo, en donde no habia espacio para un patito tan feo como yo. Pues el mundo que se me ofrecÃa, era tan mediocre, y barato, que de solo verlo… apestaba.
Debo de aceptar que uno, a lo largo de toda su existencia, nunca esta totalmente solo; en los momentos más difÃciles, si uno está atento; hay un amigo invisible que nos cuida; con unas manos tán poderosas, y al mismo tiempo tán delicadas. Como aquella vez en que sin saber nadar bien, me zambullà en una piscina profunda; era consciente de aquel riesgo; pero al frente de mÃ, habÃa un par de chicas, que nadaban como sirenas; aquello lo sentà como un reto personal, me sambullà y nadé sin ninguna dirección y cuando quize tocar piso, comenzé a hundirme como una piedra…directo al fondo. La piscina estaba llena de gente; dificilmente se hubieran percatado de mi ausencia; de pronto, mientras me hundÃa, sentà una fuerza interior que me despertó: ¡Sube y nada con todas tus fuerzas!; asustado y obediente, salà a flote y comenzé a nadar en cualquier dirección; cuando mis pulmones estaban por reventar, pensé: Esto es el fin… Un feo menos…A quien le importa…; y cuando quize tocar piso, para mi sorpresa...habÃa piso. Un Milagro?, seguro que si; pero desde aquel momento, sentà que alguien que me cuidaba. Seguro que habÃa planes mesianicos para mi; pensaba inconscientemente. Más tarde los descubrirÃa, pero aún era muy joven para enterarme.
Cuando comenzé a estudiar en la Universidad, mis valores cambiaron. Yo, era un amante de la belleza de la mujer, pero observaba que muchas chicas lindas buscaban no tan solo a los chicos lindos; también a los más brillantes. Mamá me dijo un dÃa: A las mujeres les gustan los chicos inteligentes y profesionales; de que le servÃa a una chica, un chico bonito…que van hacer, se van a mirar para siempre? Si estudias, y llegas a ser profesional, y con tu esfuerzo consigues el éxito; las chicas más bonitas te haran cola en la puerta de tu casa; y las veras como un ramo de rosas…esperando que las tomes…Eso es lo buscan las chicas…Al hombre inteligente!.
Aquella teorÃa me convenció, me esforzé por terminar la carrera; y asà como una abeja al panal, en la medida que sacaba exelentes notas, los amigos, y sobre todo la chicas lindas…buscaban mi miel. Comenzé a visitarlas a sus casas, pero apenas terminabamos de estudiar, salÃa despachado como carta por un buzon; entendà que solo necesitaban de mis conocimientos. Yo era un ser sensible…y sabÃa e intuÃa hacia adonde iba aquel camino; hacia el engaño…yo buscaba el amor, y ellas…nunca lo supe. Si bien tendrÃa una mujer hermosa, solo estaria no necesariamente por mÃ, sino por el éxito y el aplauso del mundo. Pero de mÃ…ni yo mismo sabia que tenÃa; entendà que no me conocÃa.
Pasó algo en mi vida que nunca olvidaré; comenzé a leer, libros maravillosos, y nació en mi la pasión por la verdad; empezó la busqueda. Agradecà al cielo mis dos ojos y, la poca inteligencia que me dio; en cada libro encontraba respuestas a muchas preguntas; me transformé en mÃstico. Quizás entré en aquel camino, instintivamente, pues al principio me ufanaba de mis juicios y expreciones, con aires de un ser espiritual; dando mensajes que encontraba en los libros. En el fondo sabÃa que yo era de carne y hueso, y que si bien tenÃa buenas e interesantes ideas; aquello no llenaba de satisfacción mi atormentada alma; sonreÃa al pensar que, la sonrisa de una linda chica, llenaba mi dÃa de una gran alegrÃa, mucho más que libros y libros, que terminaba. Me daban claridad, pero no la alegrÃa de la vida.
Llegó un momento de total confusión, y tomé la desición de dejar de estudiar, al entender que el mundo no tenÃa la respuesta a mi vida. Aparte de sentirme feo por fuera, comenzé a sentirme horrible por dentro; mi vida era todo un caos. Dejé mi casa, mis amigos, y me dediqué a buscarme a mà mismo; yo sentÃa que habÃa belleza en mi, pero era incapaz de encontrarla; entendà que los libros eran indicadores, y todos apuntaban que este mundo era ilusorio, y que la verdadera belleza estaba en el espÃritu; aunque lo intuÃa, nadÃe me decÃa como hacer, para llegar a esa fuente infinita que era el espÃritu, y que nunca muere...
Los curas decÃan que a traves del Cristo; lo veÃa al Cristo, y allà estaba, clavado, con espinas en la cabeza, un hueco en el estomago. VeÃa a los santos, y todos o la mayoria habÃan muerto en sacrificio por la fé de su Cristo. La verdad…Muy dificil para mi, tenÃa que haber otro camino; pues nunca me gustó seguir al rebaño…mi camino tenia que ser propio…sin copia.
Parece mentira, pues cuando uno menos busca a las chicas, ellas, quizas por curiosidad se acercan hacia ti. Asà me pasó, nunca me expliqué como chicas tán lindas llegaron a ser mis chicas. Hubo una que era de otro paÃs; no era rubia sino albina, medÃa como dos metros, y…no sé porqué, se enamoró de mi; un amigo cuando nos vió caminando por la calle tomados de la mano, me dijo: Esa gringa está reloca!. Le dà la razón, cuando me miraba al espejo con ella a mi lado; veÃa un retrato surrealista…“La bella y la bestiecitaâ€. Comenzé a conocer un poquito a las mujeres, después de psicoanalizarlas, me detuve con una teoria:
“A las mujeres no hay que entenderlas…Solo hay que quererlas…Y solo Dios puede entender a una mujerâ€
Recuerdo que una chica me dijo: Maricón; le pregunté el porqué, y ella me contestó: Tu odias a las mujeres. Me quedé pensando en lo que dijo, y recordé la fábula de la zorra y las uvas. De que era maricón?…!No!, pero de que las odiaba; quizás… porque envidiaba su belleza; o quizás porque no me aceptaban…Nunca entendà aquellos sentimientos…y lo dejé asÃ.
Como todas las cosas que ha hecho el creador, llegá un momento en que el arbol de la vida, crece, florece, brinda sus frutos; y cuando llega la madurez, se dan totalmente...y son gozados por aquellos que estan cerca de sà mismos.
AsÃ, fue en mi vida, no sé en cuantas cosas me metÃ, pero en todo lo que hice, siempre tuve la mejor de las voluntades, y si bien casà aceptaba mi solitario destino, hubo un dÃa en que la tristeza, la soledad y la melancolÃa me atropellaron. Llegué a mi cuarto, y me puse a llorar…por mi mala fortuna. Ya estaba madurón, y aún sentÃa que algo me faltaba, quizás nunca fui falso conmigo mismo, siempre me di a mà mismo lo mejor que yo creÃa. Pero, estaba muy solo…Recuerdo que aquel dÃa caminaba por las calles sin ningun rumbo fijo; tenia un trabajo de ventas de especias y afines, y si bien no era tán malo, lo hacÃa para sobrevivir. Fuà a un cine, y cuando llegué, las entradas se habÃan acabado; maldiciendo mi suerte, y sin saber adonde ir, entré a un museo; nunca lo habÃa hecho, de pronto se me acercó una señora muy elegante y me preguntó si era artista; Si, le mentÃ; me comenzó a hablar de Picasso, de Rembrand, Kandinski, Botero, etc. Todos esos nombres los recordaba por mis lecturas en los años de mi juventud. Dialogamos con mucho entusiasmo, y a esta señora parece que le caà en gracia; me invitó a su taller, para que le de una crÃtica. Le agradecà la invitación, y quedamos para el dÃa siguiente. Toda la noche la pasé releyendo mis antigüos libros de arte, que aun guardaba y coleccionaba, como mis únicos tesoros. Fui temprano, y fui muy bien recibido por la señora y dos (para mi sorpresa) artistas mas; entramos y después de beber un vino delicioso, nos dirigimos a su taller; và su arte y le di mi sincera opinión, mientras hablaba de lo que veÃa en sus cuadros, me di cuenta de que me abstraÃa en un mundo en donde todo lo que veÃa era belleza, y después de un tiempo (que nunca pude definir), los tres artistas comenzaron a aplaudir; Maestro! Tiene usted el ojo de un Dios. Interpreta cada uno de mis movimientos en mis telas, me dijo la mujer; los demas estaban con los ojos tan brillantes como luceros. Luego de un grata conversación, me dispuse a retirarme; pero uno de ellos me invitó a su taller, a que le diese otra de mis criticas.
Esto fue el inicio de una carrera de CrÃtico de Arte. Que es el oficio que tuve que realizar, debido a las multiples invitaciones que cada artista me requerÃa. Con el tiempo me hice miembro del jurado de artes plasticas, para obras de jóvenes artistas. Me invitaron a dar charlas de crÃtica de arte, y con el tiempo me premiaron como el mejor crÃtico de arte del paÃs. Pertenecà luego al selecto grupo de crÃtica de artes plasticas de todo Europa; Viena, Paris, Alemania, Inglaterra, China, etc; en donde lo único que hacÃa, era dar mi punto de vista, decir y hablar lo que veÃa, la belleza que encontraba en cada obra de arte. HacÃa lo que me gustaba y encima… Me pagaban.
Encontré mi camino. Y con aquel encuentro me vino la tranquilidad del alma; nunca pude decir a los artistas de que la observación del arte era una cuestión de gusto, y no de intelecto. TenÃa ese don, y lo disfrutaba.
Mi vida aparte del cambio exterior, cambió en mi interior, comenzé a ver belleza en mi propia vida; quizás en la medida en que yo me aceptaba a mà mismo. Pareciera que uno necesita tocar el fondo de su alma, encontrarse con el vacÃo, y despues lamer la humildad que en uno, y en aquel pozo del fondo de la vida. Muchos dÃas despertaba, y ante mÃ, apreciaba el Ãnfinito…y era tan bello; cerraba los ojos, y habÃa otro Ãnfinito…y era tan bello…encontré un universo maravilloso en mi propia vida…
Comenzé a crear, manifestando la belleza que habÃa en todos lados, y quizás nunca tuve éxito; pero para mÃ, era la mejor manera de agradecer a la vida, que se me daba a cada instante, y con tal belleza, que hubo veces en que sentà demasiado.
Si hay un fin en este cuento; tendrÃa que coger el diccionario y borrar la palabra FEO, por otra palabra: IGNORANCIA.
El universo esta compuesto por infinitos puntos brillantes, conscientes, que nos observan con la paciencia de los dioses; algunos se prenden y otros se apagan…y todo sucede en total armonia, en total belleza, en total paz. Y eso mientras lo vemos es maravilloso. Y si no es posible apreciarlo…es tan feo…
cuando yo era un pobre chico en el colegio, era feo, feo refeo, despues de graduarme y conseguir un buen trabajo, era medio feo, entonces un golpe de suerte y la ayuda de mi padre me hicieron empresario y ahora soy bonito, ademas me hice una cirujÃa. pero me casé con la unica chica que me amaba, cuando yo, era refeo en el cole