Érase una vez un guapo y rico joven que había decidido contraer matrimonio. Pero, no era cosa fácil. Ninguna chica le parecía apropiada: ésta era demasiado joven; aquélla, demasiado orgullosa...
Un día, al pasar junto a una fuente, vio a una joven que extraía agua. Se acercó, habló con ella y como la encontró muy atractiva, volvió al día siguiente. POr fin, le pidió que se casara con él, a lo que la joven respondió:
- Quien quiera casarse conmigo, deberá hacer un agujero en el agua.
- Pero, ¡eso es imposible! - exclamó el joven-. Así nunca encontrarás marido.
- Sí que encontraré uno - replicó la muchacha, mientras se alejaba -. Quien ama de verdad es capaz de superar cualquier obstáculo.
El joven pensó que la chica estaba un poco loca e intentó no volver a acordarse más de ella. Al cabo de un tiempo, regresó, no obstante, a la fuente aver si la veía, pero la joven no apareció. Hacía tanto frío que el agua no corría por la fuente y el charco del suelo estaba helado. El joven esperó mucho tiempo y, de pronto, tuvo una idea.
Dio un bastonazo sobre el charco y rompió un trozo de hielo; a continuación, salió corriendo a buscar a la chica, para enseñarle el agujero que había hecho en el agua helada. Se casaron en primavera y fueron muy felices.
(Adaptación de un Cuento italiano)
Lo he puesto tal cual estaba puesto que ese cuento siempre me ha gustado. Y lo he puesto, que es una adaptación de un cuento italiano, lo saqué de un libro de 7º EGB.