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Categoría: Terror

EL JUEGO DE LA COPA-2.

CAPÍTULO 2.
UNA EXTRAÑA ADVERTENCIA

En esa misma noche comenzaron el juego, que más que juego parecía un rito, pues según instrucciones de la amiga de Lucía, antes de usar la copa de cristal que habían conseguido, debían hechizarla mediante un conjuro. Pues esa copa, sería usada desde un comienzo, para llamar a los espíritus.

Lucía levantó la copa y sujetándola con ambas manos murmuró algo en latín. Con eso la copa quedaría embrujada y podrían proseguir a invocar a los espíritus. Así que Lucía, que seguía las indicaciones que le había dado su amiga, mojó de saliva su dedo índice y frotó con él el filo de la copa, para que ésta empezara a vibrar. La vibración de la copa, ya no era normal, es decir, se oía igual a cuando uno hace sonar una copa de cristal, pero no era así.

El sonido que emitía la copa embrujada mas el conjuro que leía, invitaba a las almas a acercarse. Lucía desconocía el significado de aquellas palabras que pronunciaba, ella solo sabía que de esa forma los espíritus se comunicarían con ellos. El conjuro traducido decía así:
“Almas del cielo, del purgatorio y del infierno, vengan aquí, os invito a mi casa para que compartan con nosotros”.

Lucía, no sabía que además de invocar a las buenas almas, estaba invocando a los malos y pronto se lamentaría de ello. Las almas, enseguida dieron muestra de presencia haciendo temblar la mesa. Todos se asustaron y se levantaron de sus sillas, ya listos para huir, pero Lucía los tranquilizó diciéndoles, que era así la forma en que ellos mostraban su presencia.

Una vez todos colocados en sus respectivos puestos; Lucía apoyó sus dedos índice y mayor en la base de la copa, que ahora se encontraba bocabajo y dijo:

_ Daremos inicio al juego; por eso he puesto mis dedos sobre la copa, para poder transmitirle un poco de mi fuerza vital al objeto y así ayudar al espíritu a mover la copa, para que de esta manera, pueda comunicarse con nosotros.

Ella explicó, que los espíritus como no eran materia, no podían por si solos mover la copa, por eso era necesario posar sus dedos allí para poder establecer contacto con ellos. Pero si los espíritus no tenían la fuerza necesaria para mover este objeto tan liviano, cómo se explica que hayan podido sacudir la mesa. Todo indica que Lucía no sabía tanto como creía. Parece ser que este es sólo un mecanismo que tienen ellos de utilizar la energía vital de los vivos, para así ahorrar las suyas, pues sino lo hicieran de este modo, tendrían que regresar al mas allá en muy poco tiempo y no podrían hacer un buen contacto con los seres vivos.

Después que Lucía terminó de explicar todo lo que sabía, la copa se movió y comenzó a señalar las letras del tablero. Lucía, que tenía puesto sus dedos en la copa, comenzó a sentir una sensación muy extraña, sentía como si alguien estuviera guiando su mano, mientras la copa se movía para señalar las letras. María, que era la encargada de anotar en un papel las letras que el espíritu señalaba, leyó la frase que se había construido con ellas y ésta decía que no debían involucrarse con este juego. Los muchachos deseosos de más información, le preguntaron por qué, pero la copa no se movió, hasta el día siguiente.

Al otro día, a la misma hora, el espíritu les volvió a decir lo mismo. Alejandra; (creo haber dicho que era la más curiosa), le preguntó por qué, y la copa se movió y dijo:
_ ¡Esto no es un juego, es de verdad!.
David, miró enojado a Lucía y dijo:
_ ¡Esto es un truco de Lucía, ella es la que mueve con sus dedos la copa!.
Ella, defendiéndose gritó:
_ ¿Y que ciencia tiene que yo la mueva? ¿Qué ganaría con engañarlos?.
_ ¡Pasar un buen rato, burlándote de nosotros! _ respondió, David.
Lucía, ya cansada, le dijo que podía marcharse si lo deseaba, pero David al ver la actitud de su hermana, decidió creerle diciendo:
_ Está bien, te daré otra oportunidad.

Luego Alberto le preguntó a María que por qué estaba tan callada, ya que no había dicho una sola palabra. Con la mano sosteniéndose la cabeza, le contestó:
_ Estaba pensando en lo misterioso que es todo esto, me formulaba preguntas como: ¿Por qué el espíritu nos dice con tanta insistencia, que no juguemos a esto? ¿Será peligroso?.
Lucía, que se encontraba escuchando murmuró:
_ Quién sabe...
CONTINUARÁ...
Datos del Cuento
  • Categoría: Terror
  • Media: 5.24
  • Votos: 55
  • Envios: 9
  • Lecturas: 1872
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