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Categoría: Misterios

Cuento Oscuro

A todas aquellas criaturas, hijas de la noche y víctimas del dolor eterno.


Es en sí el tiempo una molestia no necesaria… un mal que te ataca y que te lleva a los niveles más increíbles de locura, de placer y soledad; a una demente amalgama de contradicciones sin razón de ser…

Cada vez que intento comprender la esencia de mi naturaleza, caigo sin remedio en este tipo de depresiones que con nada logro sacar; sólo el tiempo sabe cómo cerrar estas heridas… el tiempo… mi más grande aliado y por una delirante ironía, mi peor enemigo también.

Esta es otra de esas noches… de nostalgias y de recuerdos, de caminar a solas por calles oscuras o por callejones malolientes, atestados de todo tipo de bichos animales y humanos. Es otra de esas veces en las que quiero comprender y no puedo. Otra de esas en las que la culpa me apuñala por la espalda, es una de esas en las que quisiera no estar aquí, no haber despertado. Es una de esas en las que el mundo hubiera agradecido a Dios que el tiempo se detuviera.

Mis cavilaciones son interrumpidas por el olor fresco del alimento, que es polizón del viento y tortura de mi apetito.

Han sido tantas noches ya sin alimento…



El eco de sus pisadas viene a mí mucho tiempo antes de que sus sombras se arrastren por el viejo adoquín… Las ratas huyen hacia la pestilente coladera que hace las veces de su hogar y de su tumba en las tardes en que la lluvia se vuelve incontenible. Siguen caminando detrás de mí, con pasos tan firmes como su determinación por alcanzarme. No quiero enfrentarme con ellos… Hoy representan mi realidad y no quiero ver tan de cerca mi propio reflejo. Hoy no…

Pero uno no elige su propio destino, no puede decidir el camino que seguirán sus pasos, uno tiene que aceptar lo que venga y ya.

Tienen todo bien planeado, al sentir las pisadas cada vez más cerca acelero mi paso y me llevo a mi mismo a la trampa. Los otros ya me esperan al dar la vuelta. Uno de ellos me golpea directo en la nariz; no puedo ver bien entonces… El dolor y las lágrimas no me permiten distinguirlos, son varios, tal vez cinco o seis, son varios y ríen, se burlan de mí y de mi desgracia, de mi aspecto tan raquítico y deprimente.

Me escupen, me avientan de uno a otro, de Herodes a Pilatos como antes, como tantas veces…. Quieren dinero, hay que pagar la cuota. No me creen que no tengo y rasgan mis bolsillos… es peor, se dan cuenta que no miento y se enfurecen, hay dolor detrás de los golpes, ya no recordaba lo que era eso, las culpas duelen más…


La sangre fluye, no hay remedio… Hay tanta violencia, tanto odio y tanta… sangre. Cede la poca resistencia de los huesos ante la incontenible insistencia de los golpes… Al caer, y golpear violentamente el piso, mi cabeza comienza a dar vueltas; siento el correr de la sangre por mi boca, por mi lengua y mi garganta. Estoy exhausto, en ese breve momento que separa la vida de la muerte, en ese ridículo y casi insignificante momento que me pertenece, que es mío y de nadie más.

Es breve la gloria y más breve todavía el placer de disfrutarla, luego regresa la culpa, el miedo, los fantasmas que me han perseguido por una eternidad. Por mis ojos escapa una lágrima que refleja la verdad de mí dolor, de mi esencia, de lo que soy y que no acepto.

Me pongo de pie, todo me da vueltas todavía, tengo que apoyarme en la pared para no caer, contemplo el triste panorama, casi unos niños todavía… Sus cuerpos despedazados por la banqueta, inertes como muñecos de trapo, totalmente vacíos de sangre… Toda ella es parte de mi gloria, de mi ser, de la realidad que no acepto, de mi dolor infinito por la humanidad. He bebido hasta la última gota y ni así se ha detenido el dolor.

Sigo caminando, pidiendo al cielo que todo termine, al menos por esta noche…




México, D. F. , Septiembre 1997.

Cuento oscuro El reflejo de la una sociedad en decadencia que poco a poco se devora a sí misma. ¿Cuánto dolor encerraran sus calles? Cuántas historias oscuras entre las sombras de los callejones…

En medio de tanta miseria existen criaturas, muchas de las cuales son incomprendidas, ignoradas, golpeadas una y otra vez por aquellos que se presumen superiores…


Fay
Datos del Cuento
  • Autor: Fay
  • Código: 10003
  • Fecha: 16-07-2004
  • Categoría: Misterios
  • Media: 5.72
  • Votos: 99
  • Envios: 0
  • Lecturas: 564
  • Valoración:
Comentarios


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2 comentarios. Página 1 de 1
Leo
invitado-Leo 11-08-2004 00:00:00

no hagas caso a comentarios aunque estos tengan la razon. lo importamnte es qur te atrevistes a publicar tu historia y eso es lo que verdaderamiete cuente.

Eddy Garcia
invitado-Eddy Garcia 06-08-2004 00:00:00

Las opiniones son como los codos, todo el mundo tiene un par de ellas, por mi parte este cuento me parece excelente, un buen dominio del lenguaje urbano te permite expresar con contundencia una realidad inexpugnable, que importa entonces el comentario de alguien que no sabe apreciar la literatura, una buena novela de amor te hace llorar, y ese es su objetivo, urgar en el corazón humano y despertar emosiones, un relato urbano es la canción de protesta de la literatura, y al que no le guste que lea a Quino.

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