Carolina volvió a dejar a su padre solo en la habitación, el sonido de la carne friéndose llegó a los oídos de Roberto pero ya no le importaba lo único que quería era terminar con tanto dolor, o escapaba o moría, era así de sencillo; ahora que lo pensaba, dadas las circunstancias morir sería lo mejor. Unos minutos después Carolina llegó a la habitación con tres pedazos de carne debidamente preparados, incluso se veían bien, alcanzó pensar Roberto.
No era la primera vez que Carolina comía carne humana. Julián -su hermano- trabajaba en una morgue, ella que se había robado las llaves se escabullía para comerse los muertos más frescos, no lo podía explicar pero las ganas de csentir la carne putrefacta en su boca la hacían perder cualquier sentido de las proporciones, sin reparar en nada duraba horas degustando cadáveres. Sin embargo los empleados del anfiteatro empezaron a notar que sus muertitos estaban extrañamente incompletos, lo que obligo a Carolina a renunciar a sus prácticas necrofágicas, además empezó a refinar sus gustos, quería comer gente viva, carne fresca. Lo hizo con ayuda de varios hombres, aprovechando sus evidentes encantos, los seducía los drogaba, y... se los comía. No obstante era la primera vez que comía mientras la víctima era totalmente consciente de todo lo que estaba pasando.
Carolina comía despacio, saboreando cada bocado.
- Tengo algo que decirte padre, ¿te molesta si hablamos mientras como?.
Silencio...
- Está bien, supongo que tu silencio quiere decir que no te molesta. Te tengo una propuesta - dijo Carolina
- ¿Una propuesta? -repitió Roberto
- Si, algo que podría salvar tu vida
- ¿Ahora qué?, ¿te vas a comer sólo la mitad de mi cuerpo y me vas a dejar la otra mitad?
- Admiro tu sentido del humor- respondió Carolina sarcástica
- Habla de una maldita vez!!!- gritó Roberto furioso
- Está bien, pero no te enojes!!!. Todavía me queda un trozo de tu panza, si eres capaz de comértelo te dejaré ir.
- Pero cómo pretendes que me coma a mi mismo?, es lo más retorcido que escuchado en mi vida.
- ¿Retorcido?, retorcido violar a tu hija de doce años, esto más bien es poético.
El silencio invadió la habitación, las miradas de uno y otro eran fijas, cómo buscando un punto débil, finalmente Roberto respondió.
- Esta bien acepto
Carolina dejó escapar una sonora carcajada.
- Sabía que lo harías, lo sabía!.