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Categoría: Románticos

Así fue

Esta es la historia de dos que no fueron sino uno solo, desde el comienzo hasta el final si es que existe.
Historia que se mueve de uno en uno, como un barco sin timón ni dirección ¡ posiblemente sí. ! Allá donde los barcos graves no llegan, al final del arco iris. Cuando y como se conocieron jamás lo olvidará, solo en su memoria permanecerían por siempre y para siempre. Por extraño que parezca no se lo podrá permitir el primero y quizás el único instante de Amor vivido.
Aquella noche Simún, no lo dudó un instante y salió a dar su paseo como de costumbre, viernes de rumba. El deleite de la noche le dejo el rostro helado y en el alma una extraña sensación de asperjada escarcha, que le recordó lo miedoso que Él era desde niño cuando enfrentaba su sexo opuesto, hasta creció siempre con la idea de ser un fracaso para el Amor. De modo que de alguna manera tenia que ser esa su mejor noche, si, la noche que lo envolvía con su paso lento, aproximándose siempre algún lugar no precisado aún. Sin advertirlo de la mano del destino se dejo llevar. Mientras aspiraba una y otra vez el habano que tanto le gustaba. Pensó, que a pesar de lo que decían y el daño que le hacia a sus pulmones, de algo tendría que morir. Pero que va, de la muerte no hablaría, sobre todo por que estaba seguro que esa noche iba a ser especial, con una certeza algo inusual en Él.

¡ Por fin! Se le iba a dar todo lo que había buscado, pero tampoco quería pensar en ese pasado que tanto le martirizaba y tantas noches de desvelo le causo, por eso, se había ganado las bolsas debajo de los ojos, que con hojitas de te se ayudaba a desinflamar.
No supo que tanto pudo haber caminado, lo único que recuerda es que una puerta se abrió y como si le hubiesen dado un empujón, de un momento a otro, se vio sentado en la barra, de un bar cálido, ruidoso, mezclado en aromas de perfumes, tabaco y alcohol.
¡Que ambiente! Se dijo, al divisar todo el panorama que tenia desde ese sitio que el destino le había marcado.
La hora exacta no la sabe, de lo único que se pudo dar cuenta es que en el momento de su llegada solo habían hermosas mujeres, pero Ella no estaba.
No importaba esperar a quien a de llegar.
Con paciencia se dispuso a saborear el carajillo de entrada que el Barman le había servido.
Además, con esa abundancia de ganado femenino era grato descubrir el placer que la sentadita le estaba dando, que afortunado, todas para el querido Simún.
Despues de todo esta seria una noche inolvidable.
Sin embargo, por más que se esforzaba en buscarla no daba con Ella, por eso despues de tanto caminar había parado allí, todo en el ambiente rebosaba de fantasía, hasta era divertido ver como el reloj se había emperezado, que raro. ¿Será que por ventura Ella llegaría?. ¿Emergerá como un fantasma en medio de la bruma del lugar?. ¿En sus brazos me mecerá y me llevara a terrenos insospechados?. ¿Será la fantasía máxima del amor anhelado?, ¡Sí! Esta será mi noche.
Mientras la noche avanza Simún saborea su licor favorito... ¡sí! El popular, aquel que sin proponérselo nubla sentidos, enlaguna, enmarrana, embellece y por sobre todo te da el don de la palabra, hasta de lo que no se entiende. Pensó.
Pero que carajos..... hoy, la noche, la especial, la del día tres, la vida era más bella, uf. Y fondo blanco papá.
La hora no la recuerda, por que además de perezoso el reloj como cosa rara se le habían acabado las pilas, es suizo, buena marca. Total eso pasa hasta en la mejor familia. De repente y lentamente la puerta del bar comenzó a abrirse, como si el deseo fuera que no se abriera completamente pasaron no sé cuantos segundos, horas, minutos demasiado para la espera tan prolongada casi toda una vida ja... la vida, su vida, su poca vida sumergida en tres.
En la parte alta de la puerta se empezaron a asomar los dedos de una mano hermosa de color piel dorado por el sol caribeño, supuso. Debe ser una hermosa mujer, de aquellas que los años maduros las hacen jóvenes de tanto sufrir. Ah... y debe ser rubia. Cavilo un poco... ¡no! Será mejor que sea color miel o morena, debe serlo, tiene que serlo. Finalmente su sueño iba a realizarse, se acordó lo que las cartas le decían..... Simún conocerás una Mujer que marcara tu vida para siempre, lo que no le dijeron fue cuando, pero tal como iban las cosas, esa debía ser. Sus ojos color marrón no dejaban de mirar esa bendita puerta que no acababa de abrirse, no vaya a ser que cualquier tipejo, último en llegar, le ganara la partida del remate final. Debia ser con clase, sí! Con la clase de galan que se gana por razones obvias, con la experiencia. Y de nuevo volvió a levantar la copa sin dejar de observar la maldita puerta que no terminaba de abrirse, pero oh sorpresa, no alcanzo a pasar el trago, se le tranco del susto que se llevo cuando por fin le vio entrar con su cuerpo de mujer perfecto y torneado como una modelo de su programa favorito. Si aquel tan mencionado los sábados por la tarde de descanso, cuando el guayabo era tenaz, no se lo perdía, pero no era uno para todas sino por el contrario era una para Él.
Oh Dios! Que mujer, esta si es.
Dio un salto y estuvo tan rápido como pudo al lado de la mujer que se convertiría en su triunfo y su más preciado tesoro.
No permitiría que nadie se atreviera a acercarse, era para él, cual león en celo, se vistió de gala y envistió.
Hola, Yo soy simún, llevo rato imaginándote y todo lo que veo en ti es una realidad, mi realidad.
No sabe de donde saco valor pero la bendita culpa después se la achaco a su licor. No había más culpables Él, Ella, si, por fin estaban frente a frente sin parpadear, espero que le contestara.
Hola Simún soy yo la que tu esperaste por siempre y para siempre.
Sin más preámbulos el resto de noche se le vio animado, hasta hizo gala de ser el mejor narrador de chistes que jamás penso podría ser y lo logro, por que hasta la hizo reír y además bailo como si fuese el final y no el comienzo. Las horas pasaron entre besos de cualquier tamaño y duración, hasta sintió que algo funcionó demasiado bien, tanto que le toco desaparecer por un instante a donde la ley del más fuerte impera. Debía revisar, no vaya a ser que este compañero se funda como el reloj, tenia que guardar energías, y para eso nada mejor que apaciguar los deseos pasionales y mundanos con más charla y menos licor. Decidió no bailar nada de eso que llaman bolero, por que estar tan cerca a ese volcán de mujer era demasiado voltaje para él. Además ya había aguardado mucho tiempo demasiado para Él. Una copa más es suficiente, se dijo así mismo, debía cargarse de valor, aquel que por desventura, también esa noche se había escondido. Aclaro la voz para no parecer enloquecido, y mucho menos afanado.
No que va.
El valor llego por fin, lo envolvió, lo engalano y adorno con sus mejores encantos. ¿Dónde la llevaría? La idea de un Motel no le agrado mucho, Así que lo mejor seria ir a su pequeño pero hermoso apartamento norteño, si en el Norte vivía su soltería en la calle 93 claro esta. Y preguntó así como lo había hecho tantas veces.
Empecemos esta noche, nuestra noche en otro lugar ¿sí? ¿Te parece bien en mi refugio de Amor?
Solo era realmente importante que Ella aceptara. Hasta romantico se le oyo. Pasaron no se cuantos segundos, El solo sabe que de un momento a otro se vio al volante de su magnifico clásico.
Esta vez el tres no lo marcaba.
Su trabajo le proporcionaba ciertos lujos y gustos de niño bien.
A su lado estaba Ella, lo que por tanto tiempo había buscado, solo resta encender el motor y ya. Pero. El Modelo 43 no encendió.
¿Que pasa? Se pregunto. Otro que se revelo. No! El lunes sin falta lo mandare a revisar. Después de unos minutos la rebeldía de su carro desapareció y arranco raudo a su encuentro con el Amor, la Felicidad.
Que raro en el camino de regreso él trafico se hizo pesado, inusual para la hora, comento, pero que se le va hacer, prendamos otro cigarro.
Esperando de esa forma calmar la ansiedad de llegar, mientras esperaba que los demás carros avanzaran, algo llamo su atención. ¿Por que Ella iba tan nerviosa? Como si se sintiera culpable de algo, como si fuese a perder algo que es muy valioso. Agarro su mano, y la beso, como si por un segundo mejor era desertar de su cometido. Quizás la espera era tan prolongada que hasta el pesimismo lo estaba alcanzando. Por fin, él trafico y su hilera de carros empezó a moverse, como pudo se volvió el más experto conductor y paso y paso no sabe cuantos carros hasta que enrumbó hacia la calle 93 donde vivía. No sin antes detenerse a comprar más cigarros, por que de lo otro ya tenia, para eso había adornado y decorado su apartamento con lo necesario en la vida de soltero que llevaba, hasta llego a imaginar ¿qué tal que a partir de esa noche su estado civil cambiara?.
De pronto, por que no, todo se le estaba dando.
Solo había que llegar, abrir la puerta, prender sus velitas, escoger la música, encender el equipo, cerrar las cortinas, alistar las copas, descorchar la botella mientras se charla un poco más.
Doblo como siempre la misma esquina cómplice de tan veces, y allí, diviso al buenachon del Jaime, su portero, el del tinto para desenguayabar, el chismoso que le cuenta de la vecina del lado con cuantos tira. Pensándolo bien la vecina siempre le gano. Pi..pi.. La puerta del sótano se eleva y su maravilloso auto se desliza suavemente a buscar el sitio que tiene asignado desde que vive allí. Sí ese el numero3, del piso3, del 303 que tal. Y así paso apago el motor, se bajo, le abrió la puerta, por que todo caballero que se respete lo hace y él lo era. La tomo del brazo, dirigiéndola al ascensor, con su mano derecha presionó el botón del tercer piso, al llegar no encontraba las llaves de la puerta de su apartamento, uf ya esta. Abrió la puerta, la alzo con sus potentes brazos y cerró. Así, después de esa noche, los días pasaron y Simún no aparecía, tanto que el buen Jaime decidió después de varios días no sabe cuantos, abrir a empellones la puerta.
Lo que Jaime vio, solo lo supo el inspector después de interrogarlo.
Cuénteme ¿qué paso aquí?
A lo que Jaime contesto.
Esa madrugada eran las tres, Don Simún llegó muy borracho, como pude lo saque de su carro, lo lleve al ascensor, le abrí la puerta del 303, lo lleve hasta su habitación, lo arrope y salí, eso fue todo lo que hice.
Y así fue el buen Simún yacía en su lecho cargado de su mejor sonrisa, con aquella que queda después de Amar La mejor realidad de las fantasías que en la mente de Él, de Simún creo y murió en su intento de Amar por tan solo una vez en la vida, la que se le perdió en una de las tantas noches que busco, encontró y después de todo se le cumplió. Ahora simún, Ella y ese tan mentado numero tres están en su reino no volverán jamás.
Datos del Cuento
  • Categoría: Románticos
  • Media: 5.57
  • Votos: 37
  • Envios: 3
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