Roberto era solo un muchacho, en esos tiempos, mandaban a los jóvenes a la guerra. Como hace 50 años atrás Roberto iva en 6to Grado y los maestros de religión intendaban enseñarles a los alumnos a agradecer por las cosas que Dios les a regalado. Una clase tenÃan que cerrar los ojos y agradecer por todo su cuerpo, todos eran muy inquietos y ninguno cerraba los ojos no hacÃa nada más que bonchinchar y molestar. El profesor le suplicaba que cerrara los ojos de una vez, bueno, como era de esperarse, Roberto no lo hizo. El creÃa que todos tenÃan que tener manos, ojos, boca, cabeza y todo lo demás entonces, ¿Por qué agradecer?
Bueno, 5 años después Roberto fué a la guerra y perdÃo sus dos manos y tan triste estuvo ese momento, porque tuvo oportunidad de agradecer por sus manos y no lo hizo. Al igual de Roberto, habÃa un compañero de Roberto que tampoco creÃa en agradecer, perdió un ojo en esa guerra y fué a ver al papa de una iglesia cercana a su casa, fué el tipo y el papa estuvo convencido de que el señor le irÃa quejando de su ojo, cuando el señor llegó a donde estaba el papa le dijo:
-Venga conmigo padre, acompañeme a rezar por lo que Dios me a dado...-
El papa lo miro confundido y le dijo:
-¿Pero que te pasa hombre?¿Si has perdido un ojo?-
-Bueno verá padre, talvez eh perdido un ojo, pero Dios me dió otra oprtunidad para ver, y por eso estoy agradecido-
*Agradecele a Dios por lo que tienes, y no esperes otro dÃa para hacerlo*