Ya sé que te has marchado, querido y viejo amigo.
Y recuerdo tus versos que siempre están conmigo.
Escucharé la lluvia golpear los cristales pero tu voz ausente no llegará a mi oido.
En esas madrugadas en que estabas conmigo otra voz dirá versos y habrá resto de posos en un vaso vacío.
Y pasará la vida y un día,en una hora de charla con un grupo de amigos, tal vez alguien comente ¿qué habrá sido de aquel..si...cómo se llamaba... algo así como... Elicio?...
He usado tus palabras, querido y viejo amigo.
Sigue escribiendo versos, allá donde hayas ido
Me veo aquí retratado Aunque yo no sea Elicio; No más hubiera faltado Que viviese ese suplicio. (“Adiós a un amigo”, de Lébana) Mi 10 por lo bien escrito, por lo poético y por lo real.