Cierto. Hoy es un día sin igual. Hoy salí de mi cuarto y pisé un pedazo de mierda de perro, dejando mis huellas y un olor a mierda por toda la casa. Hace un tiempo escuché que si uno pisaba un mojón el dinero le caía de a chorros. No sé si es verdad, pero una vez que soñé con mucha caca, apestosa mierda que estaba como rodeándome esperando a que yo le pisara... y, claro que en mi sueño, lo pisé... y, en verdad, desde aquel día me vino una suerte con el dinero que me duró muchos años.
Me compré un auto nuevo. Conseguí nueva chica, amigos. Mi familia no me llamaba, pues siempre que lo hacían era para joderme. En fin, el dinero me fue muy bien. Pero, esta vez que hoy he pisado caca, hay algo feo, aparte del olor, que me huele mal...
Cuando llegué a mi trabajo, todos los muchachos me insultaron por este nauseabundo olor que no se me fue por mas que lavé y lavé mis zapatillas, pero, así tuve que ir al trabajo... Yo no soy de esas personas que leen los horóscopos o no pasan debajo de las escaleras, o se asustan cuando ven a un gato negro. Yo no le doy importancia a esas cosas, pero, esta mierda que aún destilaba su olor en mis zapatos no dejaba de morder mi atención. De pronto, como nunca entró al taller mi jefe (un nonagenario, judío y de no moverse mas si algo extraño sucedía a su apestosa fábrica de embutidos), sentí y olí que la mierda en mi zapato estaba por hablarme o avisarme de que algo estaba por sucederme...
- Joven - me dijo mi jefe - Hoy se va a su casa a descansar o hacer lo que le dé la gana, pero vaya, y deje encargado su puesto por un día; pero mañana mismo regresa... Ok?
Asentí, el nonagenario salió por la puerta y yo creí que soñaba, pues, es sabido que no hay persona mas esclaviza dora que un judío... Y este anciano me daba el día libre. Miré mis zapatos, y pareció que la mierda que aun estaba recogida por los rincones de la suela, me miraba como diciéndome: "te lo dije"
Y bueno, salí a la calle y decidí ir a un cine. Luego, fui a ver a mi madre que años no la visitaba; a mis amigos y a todos aquellos que se paseaban en ese instante por mi memoria... Si señores, no hubo un día igual para mi. Ese, fue mi día...
Y claro, como todos los días, vino la noche, la novia, el motel, los tragos, y... el sueño. Cuando llegué a mi casa, las luces estaban prendidas. Me asusté y pensé: ladrones!...
Llamé a policía y cuando llegaron, entramos y encontré al nonagenario buscando no sé que cosas por todo mi cuarto, dejándolo todo revuelto. Los polis se rieron cuando lo vieron, y rieron mas cuando este viejo seguía buscando no sé que mierda...
- Don Isaias! - le dije
El viejo reaccionó, y se acercó hacia mi y me dijo:
- Perdóname hijito, pero, no pide resistirme al ver tus zapatillas y ese olor tan peculiar que me trajo muchos recuerdos... por eso es que estoy aquí... Hijo, !te los compro!
Todos nos quedamos sin habla. Yo fui el primero en reaccionar. Me quité los zapatos y se los di, ante la burla de todos los polis que no creían lo que veían...
Al día siguiente, cuando llegué al trabajo, encontré al anciano sentado en mi escritorio, con mis zapatillas sobre la mesa y con una sonrisa que nunca le había visto...
- Perdón don Isaias - le dije - Este es mi escritorio...
El viejo, con su mano me mostró una carta. Cuando la leí, casi me caigo patas arriba. Decía que estaba despedido, por sucio...
- Hijito - me dijo - Nunca olvides que la higiene es la madre del orden...
Me fui casi llorando, fijándome en no pisar otro pedazo de mierda...
Joe