¡No me dejes desubicada! Por favor…
Si ella hubiese podido hablar en ese momento se lo habría dicho; pero no. Entre tanto con una infinita tristeza por los recuerdos de historias pasadas que un día vivieron juntos, lo veía alejarse. A el parecía no importarle haberla usado durante el tiempo que duró su relación; parecía no importarle el hecho de ella siempre estuviera lista para recibirlo en las mañanas en el salón de clase, que en ocasiones le prestara su brazo y hasta le sirviera como soporte cuando escribía o el sueño lo vencía.
Habían estado juntos durante todo el semestre y ahora el simplemente se marchaba, sin asomo de pena o gratitud; por el contrario parecía alegrarse por el hecho de dejarla.
Quien sabe si se encontrarían de nuevo, pero si sucedía, ella estaría ahí esperándolo para cuando decidiera regresar; es que era tanto el amor que le tenía, que a ella no le importaba que el la usara y luego la olvidara; ya había sucedió antes, y de seguro ocurriría nuevamente. Sus romances siempre eran fugaces, y ella nunca pedía nada, siempre en silencio, ocultando sus sentimientos, pero a veces no se puede ocultar lo evidente, entonces cuando el se acercaba se sentía incómodo y prefería dejarla sola; otras veces era dulzura, acogía en sus brazos y parecía arrullar a aquel que hoy se marchaba, sin importarle nada.
Pero no hay felicidad completa; todo llega a su final, y hoy que por fin llegan las vacaciones en la universidad y que sus aulas quedan vacías, ella solo le pide que la deje como la encontró el primer día que se conocieron. Si, la silla del salón de clase solo le pide una cosa: ¡No me dejes desubicada! Por favor…
"NO ME DEJES DESUBICADA" (ARGOS) Hombre!!! Usarla descaradamente, sentarse sobre ella tanto tiempo y dejarla así!!! De la congoja a la carcajada... Dejala bien ubicada, pero no la abraces...que pasarás las vacaciones en el manicomio!!! Pau