Hace unos días un amigo escritor, bastante joven él, me invitó a la feria del libro en Lima. Acepté la invitación, y después del trabajo fui a la feria. Apenas llegué, lo encontré en su espacio de tres por cuatro, con una ruma de cerca de doscientos libros; lo saludé y le pregunté cuántos libros había vendido; él me respondió que uno... Era el que yo le acababa de comprar. Cogí el libro, un poco triste por mi amigo, y leí el título: "Todo sobre la mujer". Ya estaba por abrirlo cuando escuché a una señorona, de más de sesenta años, que le preguntaba a mi amigo:
- ¿Cuántos años tiene usted joven?
- Treinta y cinco, señora - le respondió mi amigo, con ávidos ojos.
- Y usted, ¿qué puede saber de las mujeres? - le inquirió la señora.
- Bueno, por qué no compra la obra, y lo averigua... - sagazmente respondió mi amigo.
La señora, funfurruñó, y le dijo:
- Está bien. Deme uno...
Se lo entregó, y vimos que la señora empezaba a hojearlo mientras se alejaba; y de pronto, se quedó estática, como si le hubiese caído un chorrazo de agua. Se dio media vuelta y regresó muy agitada donde mi amigo, diciéndole:
- ¡Genial! ... Deme diez libros.
Mi amigo, muy contento él, le entregó los libros en un gran paquete a la elegante sesentona, mientras yo, me quedé estupefacto; maquinalmente abrí el libro, y cuando comencé a hojearlo, vi que cada una de las páginas estaba en blanco...
¡Ah las mujeres... Todo un misterio!... ¿No?
Joe 04/10/03