Amaneció el día triste como mi ser, pero poco a poco fué tornando en claridad, en sol.
Hoy iré a la playa en busca de mi mar, a contarle como va mi vida, a contarle como me siento.
Me imagino allí, con el viento acariando mi pelo, hablandome, y mi alma da un vuelco, me siento feliz.
Y no sé porque, cuando es más fácil ser infeliz, pero miro a mi alrededor, y lo valoro todo. Miro al sol, a las nubes, a los pajaros, miro a mi familia, a mis amigos, a las personas que estan ahí cuando las necesito, le miro a él, veo a su hijo, a la felicidad que se le refleja en su cara, lo veo a él.
Cojo mi balanza y en un lado pongo mi tristeza y en la otra pongo mis alegrías, y veo que irremediablemente ellas pueden más, y es en este momento cuando mi rostro luce una maravillosa sonrisa, de esas que salen del alma, de esas que son transparentes.
¿Puede una persona aportar tanto en la vida de otra sin dar nada?, creo que sí, él me lo aporta.
Cuando me siento triste, cuando mi vida va mal, me llama y da un vuelco a mi pena, cambia mi existencia, lo cambia todo.
Me hace feliz e infeliz, pero me agarro a él como mi tabla de salvación.
Y quizás puedan pensar que a mis narraciones le falten personajes, pero es que hablo de mi mundo, de mi felicidad, y solo con eso ya se llenan todos los huecos existentes en mi vida, el lo llena todo.
Y ahora que hecho la vista a lo que escribí, creo que si me da, me lo da todo, es más no espera recibir nada, sólo está ahí. Nunca buscó en mi lo que cualquier hombre desea de una mujer, aunque lo quiera respeta mi alma, sabe que no podrá dar lo que quiero y no quiere mentir.
Simplemente es maravilloso, es el único ser que encontre así, y no le quiero perder, quiero que siempre esté ahi.