Cómo no verme reflejada en su mirar,
va y viene en mi vida,
entra y sale de mi rutina,
desestabiliza mi alma,
rompe mis pensamientos.
Cualquier tiempo pasado,
no fué mejor.
Quiero amarle y no me deja,
quiero sentirle y no puedo,
quiero sufrir por él,
y ni si quiera eso se me permite.
Ahora que ya se ha ido,
ahora que estoy sóla,
me descubro oliendo mis manos,
esas que hace un rato estuvieron
posadas en su cuello,
esas que tocaron sus manos,
esas que esperaran a que vuelva,
esas que sólo saben amarlo.
Como siempre me repito,
pero llegados aquí pienso,
y el amor no es repetir y repetir,
siempre enfocado a un mismo fin,
a un mismo ser.
Le quiero, y esto no morirá,
quizás quede aletargado en mi ser,
pero nunca desaparecerá,
siempre estará el azul de su mirar.
"Vuelve en los días en los que el mar te haga huir, en los días de tempestad, que yo seré buen puerto para tu cuerpo cansado, yo seré tierra firme en la que refugiarte, lo seré todo para tí, aunque tu marcha deje marcado mi corazón y mi alma. Vuelve, vuelve siempre."
Pilar: Con sus últimos cuentos y los de Lucy-a comencé a comerme mi orgullo. Dado el tamaño del mismo demoré hasta hoy. Tengo una indigestión de orgullo terrible. Créo que ésta será la última vez que me lo comeré. Si me entiende la metáfora. un lector