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Categoría: Educativos

Lección personal de vida

Alguien comenzó a escribir un 14 de febrero pues esa fecha está clavada a fuego en mi corazón. Pero el 14 de febrero es una fecha clavada en muchos pensamientos por diferentes motivos así que es lógico imaginar que para cada uno de nosotros Alguien podría ser Alguien más.
Son ese tipo de coincidencias las que desorbitan a las personas, muchas coincidencias y todo se vuelve irreal, todo parece que nos recuerda lo mismo, nos aferramos a pequeñeces y sobrevivimos dentro de ellas.

Yo podría expresar que mi alma está junto a quien tiene mis enigmas y muchas personas sentir como enigma su propia vida, sus signos especiales, sus números y letras prohibidas, sus deseos escondidos en pequeñas cajitas como tesoros.
Podría hablar de números, sistemas, coordenadas, puntos y entonces me imaginarían científica, de mente lógica y discretos sentimientos.
Podría hablar de letras y expresarme en hipérboles y entonces me imaginarían, escritora, apasionada y encendida en mis palabras.
Podría hablar de la niñez, de cuentos infantiles y me imaginarían profesora, madre, tal vez, simplemente, demasiado niña.
Podría hablar de sueños, de utopías y entonces la filosofía y los eruditos serían mi pequeño reino.
Podría hablar de colores y pensarían entonces que soy pintora.
Podría hablar de las inquietudes del alma y entonces verían en mi una motivadora de sueños, una consejera del alma, una sicóloga.

Y todas esas cosas, sin excluir ninguna ni inventarme nada, han sido lo que han imaginado de mi algunos de mis lectores que no conocían mi realidad, que tan solo leían en mi una parte de sus diferentes sueños.

Yo podría hablar de cómo sostener una taza caliente entre dos manos, por ser un gesto que realizo desde niña, podría hablar del Sol, de la Luna, del Cielo, y al ponerlas en mayúsculas desbordando un alma deseosa de tales palabras, podría hablar de que Egipto es mi viaje soñado aún por realizar y encender los sueños coincidentes de muchas personas, podría decir lo mágico que me resulta el número siete o verme reflejada en muchos estanques tirando monedas con deseos al aire, podría expresar que me encantaría tener buena onda con un amigo aunque ni sea argentina ni venezolana, ni hispanoamericana, ni conozca el mate, cómo se baila un tango, cómo se canta bien un bolero o cómo se expresa en tono desgarrador un fado portugués, podría imaginar en letras de luz un amanecer junto a la persona amada y hacer explotar por dentro el amor de quienes deseen ver lo mismo, o intimaros que mis colores más bonitos son el verde y el azul pero que el amarillo es y será siempre mi color especial. Al leerme, podría ser en cada uno de vosotros lo que necesitárais ver, sentir, soñar, tener. Porque la vida nos pone siempre ante los ojos lo que deseamos sentir y no sentimos, en un te quiero, alguien nos ama, en un te odio alguien necesita herirnos aunque nos ame, en un compartir, siempre vemos al otro tomándonos de la mano, juntando dos paquetes de tabaco o dos palabras o simplemente rozándonos el brazo, porque necesita sentirnos; en un te extraño, leeríamos que alguien partió, alguien se alejó, un amor se rompió, una pareja perdió sus alas o quizás ese escrito leido ¿será de él, será de ella, será un llamado especial del destino a recuperar nuestras lastimadas esperanzas?

Y todo eso yo podría serlo por algo muy sencillo:
todos pagaríamos grandes sumas de dinero por volver a ver a ver a un ser querido que ya partió a un viaje largo o extremadamente largo, entregariamos una parte del cuerpo por volver a sentir de aquella forma en que no hemos vuelto a sentir jamás. Nos volcaríamos en agradecimientos si nos permitieran volver a atrás por unos instantes y cambiar algo de nuestra vida, algo que no debimos decir, que no debimos pensar, que no debimos hacer, que no debimos permitir.
Y si nos volvieran a dar ese abrazo tan profundo, anhelante y sincero, ese que abre las entrañas y se instala como un templo de verdad en nuestro corazón, si nos dieran ese abrazo verdadero podríamos volvernos locos, gritarle al cielo por sentir esa paz y felicidad que todos queremos siempre como certeza para nuestras vidas.

Yo podría ser muchas personas y muchos sentimientos y muchos colores y muchos sueños y muchas letras, pero lo que jamás quisiera ser es Alguien, jugando con los sentimientos de los demás, Alguien creando ilusiones sin importarme la caída en la realidad, Alguien introduciendo esperanzas, haciendo vibrar, elevando sueños para que un día se vengan al suelo, a plomo, todas las verdades, solo porque yo tan solo soy ese alguien, que solo quiso ser Alguien en estas páginas.


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Lamento haberos confundido solo buscaba continuar expresándome pero merece la pena descubrirme si con ello ayudo a no crear más inquietudes.Lágrima Azul es Alguien y Alguien es Lágrima Azul. Lágrima Azul nunca fue escritora de cuentos pero desde bien pequeñita siempre escribía poesías.

Lágrima Azul es Alguien y os pide perdón porque regaló un poema desprendido, soñó con convertir los kilómetros en segundos, se inundó de certezas y aún destila su pena por la muerte del familiar de un amigo, esa es la realidad.

Este cuento, que ya no iba a escribir, es una lección y enseñanza que me ofrece la vida... a mi... para que nunca olvide que querer ser Alguien como un sueño supone volverme nadie en la realidad.
Datos del Cuento
  • Categoría: Educativos
  • Media: 5.41
  • Votos: 96
  • Envios: 6
  • Lecturas: 1972
  • Valoración:
Comentarios


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6 comentarios. Página 2 de 2
alejandro
invitado-alejandro 29-11-2005 00:00:00

estas palabras tuyas me gustaron mucho eres una persona espesial gracias