No existe un buen lugar para esconder los grandes sentimientos. No caben por profundos, por inmensos, porque por su brillo o tiniebla serían descubiertos fácilmente.
Sólo hay un sitio de nuestro corazón donde podríamos ocultarlos, que es en el olvido. Pero..¿ se llega a olvidar cuando te resignas al olvido?
He negado todos y cada uno de los sentimientos que llevaban tu nombre, hasta que me di cuenta que, ven antes el humo los que están lejos, que el fuego los que están al lado de la hoguera; era imposible callar un impulso del corazón que gritaba con tanta fuerza como el llanto que despertaba a las estrellas.
En una cajita de oro, bordada con besos, sellada con una lágrima y guardada bajo la llave de mi propia vida, decidí esconder este amor, pero ni el oro, ni los besos pasados, ni las lágrimas derramadas, ni tan siquiera mi propia vida, tuvieron ningún valor ante la evidencia.
Por todo esto, tu recuerdo lo llevo presente cada minuto de mi vida trabado con espinas en mi propio naufragio.