Eran una pareja realmente linda, a pesar de no llevar mucho tiempo; tenían mucha química, mucha complicidad. A pesar de ser él unos tres años mayor que ella, se llevaban muy bien. Siempre hacían cosas juntos, salían, veían películas, ella siempre acurrucada a su lado, como buscando su protección. Y él percibía esto, era fuerte, y siempre la protegía abrazándola, o cuando iban por la calle y habían pandillas, poniéndose delante de ella, que aunque no era frágil, siempre buscaba que él la protegiera.
-No hace falta que trates de solucionar tus problemas sola, porque aquí estoy yo, tu hombre que te ayudará en todo, tu compañero de lágrimas, tu protector, yo te cuidaré de todo mal, te protegeré contra lo que se nos pare en frente, te ayudaré cada vez que estés triste, siempre me quedaré a tu lado y nunca me iré sin importar lo que pase ni lo malo de la situación, nunca cederé ante nada, siempre permaneceré firme ante todo lo que intente hacerte daño, no importa si me muero por defenderte, lo haría porque te amo y no permitiré que sufras. Cuidaré nuestra relación ante lo que sea que se nos venga encima.-- Le decía a ella cada vez que tenía miedo, o angustia o algo por el estilo, sabía que su misión o su papel en esa relación era protegerla a ella, simplemente porque la amaba, y ella siempre se sentía segura a su lado.