Tenía un mes de haber cumplido 15 años, era una noche como cualquier otra del 24 de marzo, era la fiesta de mi mejor amiga paty, asistí a la fiesta sin saber lo que esa mágica noche me acontecería.
Estaba molesta con mi madre a causa de sus exigencias, y el vino de esa noche lo buscaba como mi salida.
Al llegar al salón de fiesta, cuando subí las escaleras me encontre con el hombre que tenía la mirada más dulce, una que nunca habìa visto antes; no le preste importancia pero no podía evitar verle. ya había tomado un par de copas cuando se acerco a mi, y me hizo la pregunta más curiosa que me habían hecho, me dijo que si no estaba borracha, sonreí y dije que no, así que se dio la vuelta y se fue, en ese momento mi corazón vibró sin entender porqué; en ese momento me di cuenta de que era uno de los meseros del lugar, un problema para mi, pues mi madre nunca lo aceptaría.
Momentos después un amigo mío me dijo que él, le había dicho que ya no me dejarán seguir bebiendo, y deje de hacerlo pero mi pregunta era: porqué se preocupaba por mi si ni siquiera me conocía? pasaron la horas y no podía evitar ver su mirada, hasta que se hicieron las 12 de la noche, era mi hora de volver a casa, pero no quize perder la oportunidad de saber quien era; salvador, era su nombre, le di mi número de telefono y prometió llamarme. pasaron tres días y no podía dejar de pensar en él, hasta que recibí su llamada, el sólo escucharlo me hacía sentir una emoción inmensa, ese día fue a mi casa lo cual fuen un conflicto para mi con mi madre, pero no me importó, esa noche nos hicimos novios y un gran amor empezó a crecer en mi.
Todo era perfecto, pero no sabíamos la mala jugada que el destino nos tenía preparada ó más bien, la crueldad de mi madre.
Ambos habíamos hecho un juramento, de que pasará lo que pasará, nunca nos ibamos a dejar de amar y nunca nos olvidaríamos, y aquella noche decidí invitarlo a desayunar a mi casa, por supuesto él aceptó esperando poder hablar con mi madre. al día siguiente cuando él llegó, no había nadie en casa, sólo yo, decidí pasarlo para desayunar como habíamos quedado; después de esto lo lleve a conocer la casa completa, entramos a mi recamara y nos sentmos en la cama a ver unas fotos mias, fue entonces cuando lo tome de la mano y lo bese, le pedí que me acariciará y lo hizo, de la manera más dulce que había conocido, en ese momento sin importarnos nada, hicimos el amor, diré que fue el momento más erótico y emocionante de mi vida, bueno hasta entonces, mi corazón palpitaba de una manera tan fuerte... en verdad era el momento más dulce, y habíamos decidido marcharnos juntos en 1 mes, sin importarme a donde fuera y que no me pudiera dar todo a lo que ya estaba acostumbrada, en verdad era un gran amor el de nosotros.
Hasta que dentro de dos semanas mi madre decide llevarme de paseo fuera de la ciudad, yo acepte, pues según sólo iríamos tres días, pero no fue así, duramos dos semanas. eso me dolio, pues él ni siquiera sabía de mi, ni siquiera sabía lo que él estaba pensando.
A mi regreso, una amiga me dijo que lo había visto y que le había dicho que no entendía el porque me había marchado así o más bien no entendía porque había jugado con él, intenté buscarlo, pero mi amiga me advirtió que él no quería volver a verme, aunque me amara por el resto de su vida.
Después de eso, no he vuelto a saber de él, y después de la última vez que nos vimos, no lo he vuelto a ver, y no tendría porque, hace tres años de eso, y ahora tengo novio, supongo él también la tiene.
No tengo una foto de él, sólo el recuerdo en mi memoria, en toda mi vida a nadie le he contado sobre él y esta historia, ni siquiera a mi novio, es la primera vez que hablo de esto, pero ahora ya saben que hubo un hombre en mi vida llamado salvador y que me ayudo de todas las formas en las que se puede ayudar a alguien, y sí, aún le amo y aún le recuerdo.
Me gustó mucho tu relato eso sí bastante triste. Espero que sigas escribiendo