Y se puso a llorar como una niña, y se buscó los pedazos de dignidad entre las ropas, pero encontró solo unos poquitos reposados en su vestido, entretenidos en la telas de sus sueños.
Y se puso a suspirar y a mirar al cielo y no advirtió el Sol, ni tan siquiera las sombras, las nubes se le volvieron gaviotas que se alejaban de ella, los árboles se le clavaron en su ojos como muros impenetrables y cuando llegó la lluvia, todo se volvió gris y muy húmedo y el dolor se le deshizo en tempestades de luces de verdades.
Y se puso a rebuscarse el corazón y lo encontró escondido y tímido, tembloroso pidiendo le trajeran a su lado el amor bueno, el amor que lo quisiera y quisiera mezclarse con honestidad con sus latidos. Y lo tomó en sus manos pero lo advirtió cansado, tal vez dolido y lo posó en su vestido junto a los trocitos de dignidad que apenas se percibían ante el tamaño de su desesperanza.
Y se puso a cantar una canción, y de sus labios nacieron notas de olvido, vibró al compás una extensa partitura de latidos y cerró su boca, y cayeron en sus ropas los sonidos más sentidos y de nuevo suspiró y se puso, por dentro, a inventarse una nueva letra para su vida.
Y se imaginó querida, y se imaginó que las caricias eran todas para ella y los besos se envolvían de suavidad para alcanzar sus mejillas y se puso a pensar, y cogió en sus manos todas las mentiras y las rompió en pedazos que cayeron en su vestido mezclándose con su corazón y con aquellos pequeños retazos de dignidad que aún no se habían perdido.
Y se puso en pie, y lloró y le vencieron las fuerzas y se volvió a sentar y al mirarse su vestido ya no había corazón, ni pedazos de dignidad ni todas aquellas mentiras, solo la tela de sus sueños se balanceaba en su pequeño cuerpo que despuntaba mujer...
Es un auténtico poema, cargado de sentimiento. Me ha llegado muy profundamente, creo que lo he leído en un momento muy especial y me ha llegado de verdad a lo más profundo. Sin duda es un relato que ennoblece esta página. Y se puso a llorar, Lágrima Azul.