Un muchacho estaba sentado en el suelo, creía que todo cambiaría si observaba que todas las cosas se detendrían.
De pronto, el sonido de un balazo le hizo salir de su abstracción... Se paró y corrió hacia el lugar del tiro. Cuando llegó, encontró a un hombre con una pistola disparando contra un perro. Corrió hacia el perro y le cubrió con su cuerpo, tratando de sanarle, mientras la sangre le bañaba sus manos y el animal seguía muriendo...
Lloró y recordó a su perro. De pronto, escuchó otro balazo y sintió una quemazón en su espalda... Miró su pecho y la bala le había perforado.
Trató de pararse, no pudo. Cayó al lado del perro y mientras moría vio que el hombre se les acercaba. Cuando estuvo a su lado, el muchacho preguntó:
- ¿Por qué nos matastes?
El hombre dijo que gustaba matar a los perros y locos... Se apuntó contra su propia cabeza y disparó. El chico vio el cráneo del hombre reventarse como una bolsa de sangre. Los sesos le cayeron sobre su cuerpo…
Pero el muchacho continuaba muriendo… De pronto, vio que mucha gente se le acercaba con las caras de asco, y escucho:
- Se está muriendo el loco junto a su perro y su padre...
Era una tarde triste cuando un chico tirado en el suelo observó que todas las cosas al fin se detuvieron…
París, 30/10/04