Juan era un niño que asistía al colegio con entusiasmo y alegría, compartía con sus compañeros de clases, hacía sus asignaciones escolares, al mismo tiempo que adoraba y respetaba a su maestra. Era un modelo de maestra, era una señora con vocación y ética pedagógica que corregía sin herir, enseñaba con amor, y compartía con él sus éxitos y sus fracasos. Juan pensaba que su maestra era única; que en el mundo no podía haber otra maestra como esa.
Una tarde cuando Juan disfrutaba de una tertulia familiar, conversó con sus padres, tios y abuelos, sobre las maestras de cada uno de ellos, y entonces sintió una profunda tristeza al enterarse que su maestra no era única, porqué era igual a la maestra que ellos tuvieron hace muchos años atrás.
La parte final me resulto deprimente por la tristeza del nino y entonces el respeto, la admiracion y el amor a su profesora en que quedo, da a entender como que experimento una desilusion.