| :: | Sin Clasificar |
| :: | Infantiles |
| :: | Fábulas |
| :: | Mitológicos |
| :: | Terror |
| :: | Tradicionales |
| :: | Otros |
| :: | Hechos Reales |
| :: | Ciencia Ficción |
| :: | Historias Pasadas |
| :: | Patrióticos |
| :: | Sueños |
| :: | Policiacos |
| :: | Románticos |
| :: | Cómicos |
| :: | Misterios |
| :: | Estudiantes |
| :: | Metáforas |
| :: | Religiosos |
| :: | Aventuras |
| :: | Bélicos |
| :: | Históricos |
| :: | Urbanos |
| :: | Educativos |
Alberto tenÃa la habitación empapelada de todo tipo de catálogos de juguetes, videojuegos, móviles y ordenadores. Una vez a la semana le pedÃa una recompensa a su madre por cualquier cosa que él considerara buena conducta: aprobar un examen, poner la mesa, limpiar su habitación, hacer su cama o volver a la hora del parque. Era algo que llevaba haciendo desde los 8 años y que ahora tenÃa diez se habÃa convertido un poco en una rutina. En el fondo tenÃa tantas cosas que ya no sabÃa qué regalos pedir y por eso siempre acumulaba catálogos. Para saber qué elegir.Â
Sus padres que pensaban que era bueno para Alberto el motivarlo con muchas cosas pero ya no sabÃan cómo sorprenderlo. Le envolvÃan los videojuegos con papel brillante, le hacÃan bizcochos de fresa para merendar los viernes mientras abrÃa su recompensa, pero veÃan que nada hacÃa que Alberto estuviera feliz.
Cuando llegó el verano su tÃa Ana decidió que podÃa ser buena idea que Alberto la acompañara unos dÃas a su casa de la playa. Los padres de Alberto accedieron y al niño le pareció bien pero tenÃa dudas de cómo se sentirÃa en un lugar donde no tuviera todas sus cosas.Â
- ¿Y cÓmo voy a pasármelo bien tÃa Ana si apenas llevo una cuarta parte de mis cosas?Â
- Descubrirás cosas nuevas que te gusten. Ya verás que bien te lo vas a pasar conmigo.
- ¿Y cómo voy a escoger lo que me gusta si no lo puedo ver antes en ningún catálogo?
- Créeme, no necesitas ningún catálogo.
Alberto miró a su tÃa extrañado. Si no hay nada mejor en el mundo que escoger y poder tenerlo inmediatamente. ¿Qué sorpresa serÃa nueva para él?
Al pasar los cinco dÃas Alberto que volvió a la ciudad en el coche con su tÃa le dijo:
- TÃa, muchas gracias por todo. He disfrutado mucho con los helados que nos tomamos en la playa, me lo he pasado genial jugando con nuevos amigos que he conocido sin apuntarme a ningún deporte y cada dÃa hemos hecho cosas diferentes en la playa: un dÃa la cometa, otro dÃa un cuento, otro dÃa escribir nuestros nombres con conchas…. Gracias por haberme hecho tan feliz este verano.
Su tÃa Ana le contestó:
- Me alegro Alberto de que hayas conocido las cosas de la vida que no se pueden comprar.
| » | Total Cuentos: | 21.673 |
| » | Autores Activos: | 163 |
| » | Total Comentarios: | 11.740 |
| » | Total Votos: | 908.368 |
| » | Total Envios | 41.730 |
| » | Total Lecturas | 75.999.605 |