Este castigo impuesto,
este amargo pesar,
resuena como un eco
la certeza de que no volverás.
Este vacío crece en mí,
marca a fuego tu ausencia,
niegame tu sentir,
deja que vague en mi pena,
no me hagas sufrir.
No digas que me quisistes,
no me hagas reir,
no llores por lo que perdistes,
no quieras por mi morir.
Sí algún día te tuve,
eso lejos quedó ya,
viajan mis sentimientos en una nube,
a punto de estallar.
Dejastes pasión en mi vida,
muchas ganas de amar,
y ahora que estoy perdida,
no te puedo ni llamar.
Que vuelva el silencio a mí,
de tí no me quiero acordar,
dejastes mi cuerpo sufrido,
sin ganas de soñar.
Pilar: Hermoso cuento. Pero triste. ¿Usted no estará un poquito celosita? Si es así yo le recuerdo que es usted quién sanó mis heridas y yo las suyas. Si necesitas que aclaremos algo ya sabes mi e-mail. Un lector