¿No le aborreces? - dijo una voz incisiva, penetrante de razones, con lógica y exasperante intención...
- Pues no, no me ha hecho nada malo.
- Ya, pero te dejo sola, no tuvo consideración, abandonó a quien llamaba su amiga, te juzgó y luego te sentenció.
- Bueno, yo en parte hice lo mismo, demasiadas voces a nuestro alrededor como para no equivocarse, lo teníamos dificil ¿no te parece?. Yo lo entiendo.
- Pues yo no te entiendo a ti, deberías pensar que es un ser mezquino, un cobarde que no sabe afrontar...
- Cállate, no prosigas, con ese argumento no, no quiero, ya no me vale, me duele escuchar un pensamiento tan limitado y torpe sobre un amigo.
- ¿amigo le continuas llamando? tú no vives en esta realidad.
- Sí que vivo, pero esa parte de realidad que tú no ves tiene muchos recovecos, no es tan simple, hay muchos motivos que mueven a las personas, hay muchas luchas que te pierdes, hay muchas emociones que jamás podrás comprender.
-¿Tratas de decirme que soy limitada?
-Pues así es, y bastante. La vida no se compone de retos encorsetados en unas normas, la vida es más extensa, más humana, más cercana, más expansiva, se amplía en cada pensamiento, está más llena de verdades que unos simples razonamientos, la vida tiene emociones que ensalzan y no hunden, sensaciones inexplicables, carentes de sentido pero que engrandan y embellecen el camino, que dan luz para guiar los pasos y no caerse.
- Ya estás volando otra vez... baja de la nube, la realidad es que no te quiere, nada quiere saber de ti y te lo demuestra como lo hace todo el mundo ¿aún no comprendes que pasa de tu mundo, de tus circunstancias, de tus miedos, de tu dolor?
- No lo creo, nunca lo he creido, he tratado de darle valor de convicción a tus palabras pero ya no me convences, tus argumentos son pobres, escasos de luz, ya no pueden contra un sentir.
- ¿te enfrentas a mi? ¿crees que puedes ganarme?
- Yo no creo nada, simplemente sé lo que siento, en lo que confío, lo que no nació para ser abandonado como un reproche sino para ser asumido, superado, comprendido. Yo sigo creyendo, sigo confiando y sigo luchando más por fuera que por dentro, por dentro hace tiempo que comprendí que no hay lucha cuando se intuye lo que se quiere, no existe ninguna poderosa razón para mantener un combate entre semejantes.
-Bah, palabras, lo tuyo tiene que ser, cuando menos, locura.
-Pues si es locura, es locura que no hace daño, hay personas que tienen un tipo de locura que por hacerte caso arrastra, condiciona, humilla, destruye, mi locura es generosa, es dulce, es amable y compasiva y a la vez tan fuerte, tan entregada y solidaria que aunque el mundo lo llame locura, yo lo llamo amor.
-Allá tú pero quiero que sepas que trataré de hacerte ver siempre toda tu equivocación.
- Y yo quiero que escuches que me sobran fuerzas para enfrentarme a ti, que tal vez me gustaría que nos diésemos la mano y comprendiéramos juntos como es la vida pero si te empeñas en afianzarte en unas normas que no siento como ataduras, vive tu parte de la historia a tu manera, yo sigo creyendo en una nobleza de gestos, de cercanías y de voluntades que no se ven más que con los ojos de las emociones, esas a las que tú no accedes, que te están vedadas en tu frialdad. A tu hielo yo le pongo fuego y si quiero avivo la llama de mi ilusión lo suficiente para derretirte. Más no quiero, solo deseo desprender de ti unas pequeñas gotas de humedad, me resulta gratificante ver cómo puedes llegar a desprender lágrimas de agua no razonada que se parecen a un llanto...
De repente una voz, que hasta ese momento se había mantenido callada dijo...
-No discutáis, dejadlo ya, basta ya... no tiene sentido, ¿aún no comprendéis? lo más poderoso que existe entre vosotros... soy yo.
Mente y corazón, quedaron mudos, se miraron y entonces juntos inquisitivamente preguntaron:
¿y tú quien eres para sentirte más poderoso que nosotros?
-Yo soy el cuerpo, cuando me golpean me cierro, cuando me aman me abro, así de sencillo, ni el más erudito pensamiento cargado de razones ni el más entregado sentimiento inundado de pasión... logran confundirme.
Entonces hablé YO:
- Nunca es tarde para comprender, compañeros, recojo vuestra conversación y os doy las gracias por haber hablado, deseo que seáis amigos, me ayudará a ser feliz.