Busqueda Avanzada
Buscar en:
Título
Autor
Cuento
Ordenar por:
Mas reciente
Menos reciente
Título
Categoría:
Cuento
Categoría: Historias Pasadas

Te recuerdo a ti.

Hoy, te recuerdo a ti. Hoy que hubiera sido un cumpleaños más que disfrutar entre los tuyos. Hoy que con ese sano humor que te caracterizaba hubieramos tenido comida familiar y al entrar por la puerta lo primero que hubieras hecho sería decirme frases como estas:

- no dramaticemos, si estoy más encorvado es por el enorme peso de mis experiencias, nada más.

- pues sí parece que me dan un año más para seguir tosiendo...

- los jubilados ya no podemos hacer otra cosa más que apagar velas...

- vaya faena que les hago...van a tener que esperar un año más para recibir mi herencia...

- uy, mírame, ¿estoy más barrigudo o es que se me van haciendo los ojos más grandes?

Y yo con una sonrisa, abierta, sincera, entregada te diría con mi espontaneidad de siempre:

- eres un caso, piensalo así, un año más para seguir haciéndome reir entrando por esta puerta, ¡felicidades!.

Recuerdo esas navidades, aquella comida familiar en la que por primera y única vez me dijiste: yo, a ti, te quiero mucho. Y recuerdo cuando yo te dije, tratando de que no notaras ni mi sorpresa ni mi emoción: yo también pero no digas esas cosas que me emociono y tú me contestaste: da igual las palabras que se utilicen lo importante no es decirlo, es sentir las ganas de decirlo. Pocos días después, sin avisarnos, nos dejaste para siempre.

Y aún recuerdo cuando yo, por primera vez, lo expresé con extrañas palabras a otra persona pero sintiendo las ganas.

Después de un tiempo a esa persona le dije: las personas cuando nos dejan se asientan en nuestra memoria y algunas veces reaparecen en las sensaciones que nos produce, un pájaro, un paisaje u otra gente ajena a ellos. Y es en ese momento en el que comprendemos que vivían tan dentro de nosotros, que eran tan buenas, que somos capaces de ver su reflejo de cariño porque aún no estando vivas eran demasiado grandes y demasiado generosas como para querer instalarse en alguien y desde esa persona sonreirnos, calmarnos. Pero esa persona no lo entendió, y se alejó sin llegar a comprender que sus propios gestos, su cercanía, su confianza, eran para mi, con sencillez, la sonrisa abierta de mi ser querido.

Hoy estando en nuestra ciudad he tenido que marcharme, olvidarme de ese Sol que se ha engalado, se ha vestido de luz para hacerte un hermoso regalo de cumpleaños que verás desde esa cariñosa distancia.

Y yo hoy he tenido que marcharme para no recordarte a ti, para no recordarle a él. Porque dos personas perdidas son demasiado recuerdo.
Datos del Cuento
  • Autor: +++++++
  • Código: 10232
  • Fecha: 01-08-2004
  • Valoración:
Comentarios


Al añadir datos, entiendes y Aceptas las Condiciones de uso del Web y la Política de Privacidad para el uso del Web. Tu Ip es : 216.73.217.151

1 comentarios. Página 1 de 1
Una amiga
invitado-Una amiga 01-08-2004 00:00:00

Lamento que no os haya gustado este escrito. Es de una persona muy querida por mi. Recuerda el día del cumpleaños de un querido familiar suyo muerto y a un amigo que ya no está con ella y que le hacía recordarlo. Saludos

Tu cuenta
PUBLICIDAD
Estadísticas
»Total Cuentos: 21.675
»Autores Activos: 163
»Total Comentarios: 11.740
»Total Votos: 908.369
»Total Envios 41.730
»Total Lecturas 76.627.855