Toco el timbre y apareces en la puerta, nos saludamos -pasa adelante, toma asiento, sabes mi compañero aún no sea retirado, esperame un momento. Espero pacientemente que inicies una conversación, pero es en vano, tu siges con tus que haceres y no me miras, continuas trabajando. -Ahora me retiro, que les vaya bien, dice tu compañero, cierra la puerta y nos quedamos solos. Te hacercas, despacio, mientras te quitas la ropa ahà mismo, me sientas en tu regazo me besas quitas mi la blusa, como si alguien fuera a llegar en cualquier momento, te pido paciencia y continuas en tu labor, lentamente retiras mi indumentaria, intento convencerte y me cierras la boca con un largo beso mientas mueves tus manos sigilosamente sobre mi cuerpo, con tus juegos no me dejas pensar.
Me siento entre el cielo y el infierno con tu ausencia.