Al alba, la soledad clama por los versos que el sol murmura
Guardaré silencio, ciego, delirante, desquiciado
Entre la niebla, velaré la sepultura
Y mañana, tocaré a tu puerta, desahuciado
Por favor abrázame, aprétame fuerte
Refúgiame con tus alas en tu regazo
Tengo frío, tengo sed, sabes que añoro verte,
Llévame a tu jardín prohibido, toma mi brazo
Huésped de tu frágil figura, desnuda bajo la luna
Tu cuerpo veinteañero, frenética obsesión febril
Una danza, una lid, dulce como ninguna
Tus labios fueron mi exilio una tarde de abril.
Cierra ahora la puerta y que el viento se ocupe luego
Del suspiro de un maltrecho corazón
Sublime tentación, no apagues el fuego
Quizás mañana nuestros labios se ofrezcan nuevas noches de pasión.