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Categoría: Románticos

Recuerdo de la Adolescencia

Hoy cumplo 18 años y nada es más emocionante en esta
ocasión que abrir tarjetas y cartas de felicitaciones.
Las fui abriendo una a una y de pronto encontré
una especialmente significativa, Su mensaje comenzaba
así: Para mi querida y recordada Alondra...por cierto
que mi nombre no es Alondra, pero mi mente volvió
al pasado, contaba en aquellos días, quince años.
Nuestro curso de poesía y literatura en el colegio
comenzaba, fue entonces cuando conocí a mi profesor
de letras que por motivos singulares de la vida,
llegó a transformarse en una persona muy especial para
mí. Nuestro curso exclusivamente de niñas le dio una
bienvenida en el primer día de clases y si bien,
el profesor era mayor, éste se veia atractivo y muy bien
conservado. Con él comenzamos a estudiar el arte de
las letras y nuestras tardes se llenaron de ensayos
sobre diversas disciplinas literarias. Nos entregaba un
tema y teniamos que desarrollarlo en clase para
lo entregarlo luego para su la evaluación.
No era entonces raro vernos con las cabezas metidas
en los cuadernos mientras nuestro profesor se paseaba
junto a nosotras vigilando el desarrollo del trabajo.
O él simplemente, sentado en su catedra, leía un
libro mientras a intervalos paseaba la mirada
por el curso. En varias oportunidades me ocurrió
que al levantar la mirada, me encontraba con su
mirada puesta en mí. Yo sonreía y volvía a sumergirme
en mis escritos. A veces mi mente también divagaba
e insconcientemente mis ojos se posaban en el rostro
de mi profesor quien me sorprendía mirándolo.
Me hice amiga de él igualmente como muchas de
mis compañeras y no era extraño pasear por los
jardines del colegio junto a mi profesor. Hablabamos
interminablemente de los mas variados temas y así
terminamos compartiendo gran parte de nuestro tiempo
libre en aquellas tardes de colegio. En una de aquellas
ocasiones, nos quedamos mirando fijamente a los ojos
y yo algo desconcertada hice un gesto como preguntando
¿Qué?...¿qué tengo? y sonreí. El liberandose de algo
indefinido contestó: Tus ojos...tus ojos son verdes,
verdes y bellos.
En aquel instante yo también quedé sujeta a algo
que no puedo describir, y contesté: Gracias, me
halaga usted. En ese momento algo que temía se
confirmó... yo le gustaba a mi profesor y ese era el
motivo por el cual siempre me demostrara mucho cariño
y atención. También recordé involuntariamente lo que
me habían dicho algunasde mis compañeras: El profesor
está enamorado de ti.
Que le suceda esto a una adolescente estudiante tal
vez no sea algo demasiado extraño, pero me preguntaba
por qué me sucedía a mí, desde aquel momento tomé
el hecho como una visión y como algo propio de
una situación de la vida estudiantil. Sin embargo
este extraño amor no se me había declarado por lo
que mantenía la esperanza de que sólo fuera una
ilusión. Por cierto en mi mente no cabía el hecho
de que algún día mi profesor me declarara su amor,
tal vez sólo le agradaba. Según transcurría el año,
nuestra relación se hizo más estrecha pero sin que
la parte sentimental de mi profesor se expresara más
allá de lo habitual, sólo era su preferida en muchos
aspectos y nada más. Casi hacia fin de nuestro curso
y después de una de nuestras habituales clases de
literatura, mi profesor me pidió que me quedara a
conversar con él después del horario. Habiendose
marchado todas las chicas, me quedé con él y su
intension no era otra sino decirme que a través de
lo observado en todos los trabajos anuales, los
mios aparecian como los mejores logrados.
Quiero felicitarte y decirte que tienes un gran
talento para las letras, expresas con claridad
tus pensamientos y los ilustras con bellas imagenes
literarias... tienes imaginación y creatividad -
me decía - mientras buscaba algo entre las hojas de
sus libros. Luego continuó diciendo : He querido
conversar contigo estas cosas y también deseo pedirte
que me permitas conservar algunos de tus trabajos,
para serte sincero me gustaría mucho utilizar lo
que has escrito en cursos posteriores.
Sonriendo entonces me mostró varios poemas que yo
había escrito y algunos cuentos breves. Sí, sí, por
supuesto usted puede conservarlos - contesté
sorprendida- mientras miraba como mi profesor revisaba
algunos de mis escritos. Y en segundo término, mi
querida alumna - continuó diciendo - quiero que
leas este poema y me des tu opinión, no hace mucho
lo escribí y creo que lo que me digas de él me será de
gran ayuda. Será un placer leer algo que usted ha
escrito - contesté - más no sé si mi opinión tendrá
la validez de una persona experta. El volvió a sonreir
y dejando su poema manuscrito en mis manos,me agradeció.
Con mucha ansiedad y en la tranquilidad de mi habitación
leí atentamente su poema y mientras avanzaba por sus
lineas descubrí lo que temía. El poema se titulaba "La
Alondra y el Zorzal" un romance poético que habla
de amores imposibles, de dos seres amantes separados
eternamente por crueles ciscunstancias... la naturaleza,
... el tiempo. En otras palabras, la más bella declaración
de amor que he tenido y que tal vez, tendré. Tibias
lágrimas rodaron por mis mejillas juveniles y aquella
noche me dormí comprimiendo aquel poema de amor contra mi
pecho dolorido. Al día siguiente y luego de la clase
me quedé sentada en mi banco y al verme solitaria mi
profesor se acercó hasta mí. ¿Cómo está mi querida
alumna? ¿Ya has leido mi pequeño poema? - me preguntó -
mientras yo buscaba en mi cuaderno la hoja arrugada
de aquel triste canto de amor y le dije: Creo que anoche
mientras dormía, aquella Alondra y aquel Zorzal vieron
realizado su amor en la calidez de mi pecho y al ritmo
unísono de mi corazón. Tomé la hoja del poema y con
mi lapiz escribí al pié del último verso :Siempre te
recordaré...Tu alondra.
Mi profesor, evitando dejar escapar una lágrima, tomó
mi mano y besó suavemente mis dedos liberando el
lápiz que caía ebrio sobre el escritorio. Nos despedimos
en silencio y al abandonar la sala vi como afuera
el mundo sonreía... ya casi terminaba mi curso de
literatura y poesía.
Datos del Cuento
  • Autor: Pilar
  • Código: 12651
  • Fecha: 03-01-2005
  • Categoría: Románticos
  • Media: 6.34
  • Votos: 47
  • Envios: 1
  • Lecturas: 407
  • Valoración:
Comentarios


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3 comentarios. Página 1 de 1
Nathalie Ledo
invitado-Nathalie Ledo 05-01-2005 00:00:00

Querida amiga: No me extraña que tu profesor se soprenda de tu mágica musa. Te he dicho más de una vez que tienes la capacidad, no sólo de crear poemas, sino cuentos o cualquier cosa que tu mente desee desarrollar. Está en tu naturaleza artística. No lo digo por ser tu amiga, sino porque tienes ese gran carisma al momento de escribir que a todos encanta y endulza. Yo también sentí algo parecido con mi profesor de inglés. Era un sujeto de 35 y yo de 17 años, pero estaba guapísimo y todas estábamos enamoradas de él. A diferencia que a ti, nunca pasó nada entre nosotros. Él me admiraba por ser buena estudiante, pero sólo eso. De todas formas yo jamás le brindé mucha confianza, siempre soy muy formal, ya sabes. En cuanto a tu narración me parece buena, sólo que observo que conservas el formato tipo "verso"...Suelta más las oraciones, que llegan hasta el final del renglón y sobretodo, para ayudar a la lectura, deja espacios entre los párrafos, eso servirá para no cansar la vista del lector. PD: Sabes..Acepto escribir un cuento contigo...Tuviste una buena idea amiga. Con Cariño Nathi.

Pilar
invitado-Pilar 04-01-2005 00:00:00

por esas palabras siempre poeticas y luminosas ellas aclaran el camino que a veces buscamos en el oscuro sendero de los pensamientos. Tambien es agradable y sensible saber que guarda su propio recuerdo de aquellos tiempos, tiempos de juventud donde los sueños florecen como prados en primavera. Si mi profesor me halagaba, hoy ud. me ha halagado nuevamente. Gracias. Pilar

Joaquín Ledo
invitado-Joaquín Ledo 03-01-2005 00:00:00

Pilar: Tu cuento me hizo acordar a una profesora de Psicología. Cuando yo cursaba el último año de la preparatoria se sentó a mi lado (me había dejado de último y estábamos solos). Yo sabía bien el tema (era mi examen final) que me tocaba exponer... pero ella no me dejó. Sentada a mi lado miraba mi rostro y mis cabellos siempre despeinados, se acercó muy lentamente, cerró sus ojos y besó la comisura de mis labios dos veces. Yo sentí ganas de abrazarla y besarla de otra manera pero no me atreví. No me di cuenta lo que ella sentía porque siempre fui medio estúpido con las mujeres. A mi ella me gustaba... Joaquín PD: Quiero destacar que has mejorado enormemente tu ortografía. En cuanto a la forma de narrar sigues siendo insuperable.

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