Se había sentado en un rincón de la habitación, con la cabeza entre las manos y las mejillas húmedas.
Cada segundo rodaba una lágrima perdida por su rostro, jamás se había sentido tan mal, solo quería morirse.
Por fín sus miradas se encontraron.
-Dime que no lo has hecho. Ella bajo la cabeza y cruzo los brazos a la altura de su vientre.
- ¿Como has podido?
- No lo sé de verdad no lo sé, todavía no entiendo cmo he tenido valor para hacerlo.
Creo que es lo peor que he podido hacer, pero no hubiéramos tenido tiempo para cuidarlo.
-El hubiera sido la alegría de la casa creía conocerte y ahora, no sé que pensar.
-No me lo hagas más dificil,(le grito llorando).
Para mí ha sido lo peor de mi vida. Ella rompió a llorar una vez más, entonces él trato de consolarla
-Venga preciosa cabecita loca,(siempre la llamaba así) No llores más, ya no tiene arreglo, pero me habría hecho ilusión verlo correr por la casa.
¡Esta bien! tal vez tengas razón...no era el mejor momento. ¿Algún día tendremos uno?
-Si te hace tanta ilusión cariño.¡Vamos y lo buscamos esta noche! Pero tengo entendido, que dan mucha guerra. A demás no quiero tener uno, (por fin sonreía)...quiero tener dos.
"Pero eso será cuando esta casa este terminada".
-¿De verdad que tendremos dos?
-Claro tonto lo abrazo y metió su cabecita dentro de cuello.
Serán dálmatas me gustan esos perros.
Para Jose.