Quédate quieto aquà por favor, te lo suplico no te marches todavÃa… Mirémonos a los ojos despacio una vez más, y déjame soñar tu respiración al lado de mi cuello. Quiero creer que todavÃa no se acaba, que me vas a tomar de las manos y me vas a guiar al cuarto.
No te vayas como el atardecer que resbala detrás de aquellas montañas. No quiero perderte. InvÃtame a seguirte amando. Como una rosa blanca recién cortada expondré mi belleza para ti, pero por favor, te lo suplico, no me abandones.
Déjame una vez mas imaginar que todo es perfecto… que no te fuiste dejándome con este desconsuelo, que no te has ido cuando más falta me hacÃas…
Es tan duro y gris éste momento que mis lágrimas no terminan con tu abrazo fuerte, ya no lo tengo, no lo siento, sólo son palabras sin sustento.
Alguien se acerca. Pasa su brazo por mi hombro. Pero no me consuela. Ni el llanto ni el silencio ni las flores. Te fuiste. Para siempre. Yo también me marcho. Detrás de mà queda el pasado. Un cajón, un cuerpo y mi pasado.