HIJO: mamá, mamá, préstame una de tus sonrisas, por favor...
MADRE: hijo, las sonrisas no se prestan, se regalan.
HIJO: mamá, mamá, alquílame un beso, por favor...
MADRE: pero hijo, ¿cómo voy a alquilarte un beso?, los besos se dan, se entregan, no se cobran, ¡qué locura!
HIJO: oye mamá, ¿me vendes una carcajada tuya? ¿cuántas monedas me puede costar?
MADRE: vamos a ver mi angelito, todas los gestos, los detalles de cariño o las expresiones de un cara no se pueden prestar, ni alquilar, ni vender, ni comprar, son propias de cada persona, se ofrecen con dulzura, con desprendimiento, de forma generosa, sin esperar nada a cambio, ¿lo comprendes ahora cariño?.
HIJO: ah, buf, bueno, qué alivio, pues entonces:
¿me regalas por favor todas tus lágrimas? es que no me gusta verte llorando...
Hermoso diálogo para enseñar desde niños que las expresiones de sentimientos son un regalo, no se cambian, ni se compran, ni se venden. Las lágrimas . . . esas que son arrancadas por tristezas o alegrías, también son un regalo. De todos lo cuentos, los de niños son mis favoritos.