Busqueda Avanzada
Buscar en:
Título
Autor
Cuento
Ordenar por:
Mas reciente
Menos reciente
Título
Categoría:
Cuento
Categoría: Hechos Reales

Para mis niñas: elaborando el duelo

La necedad, incapacidad o estupidez de cierta gente frente a la muerte me ha llenado de asombro en estos años.
Cuando falleció Rosario, mi segundo bebé, yo tenía veinte años. Mi niña nació con veintiun semanas de embarazado y apenas vivió unas horas. Recuerdo que al verme llorar, una enfermera, me dijo: no llores y tranquilizate porque sino voy a mandarte a la psicóloga y no te van a dar el alta y vos tenés a otro bebé al que queres ver, ¿verdad? No conteste nada y me calle.
Segurante si hubiera visto algún psicologo tiempo después hubiese concluido que mi incapacidad de llorar la muerte de Rosario vino por esta absurda advertencia, en un momento en el que tal vez, hubiese sido mejor un poco de contención. Me costo muchos años poder llorar a mi hija y creo que mi incapacidad en los años que siguieron de demostrar mis sentimientos, mi furia, mi enojo o mi dolor radican allí.
Cuando el año pasado falleció Florencia luego de treinta y siete semanas de embarazo, no hubo llanto en la clinica. ni enojo, ni furia, sólo una terrible sensación de dolor que me ahogaba el pecho, pero que disfrazaba con una sonrisa y una increíble calma.
No hubo psicologa que se acercara a mi cama a preguntarme nada, obviamente era una persona adulta que estaba aceptando las circunstancias de la vida muy bien.
La explosión de llanto y dolor vino en la intimidad de mi casa. Cuando nadie podía verme.
Creo que la muerte de Florencia me llevo a elaborar no solo el duelo por ella sino también el duelo por Rosario. He llorado mucho estos meses, me he enojado, he gritado y he parido mi dolor día a día.
He escuchado también las explicaciones más absurdas y los onceptos más errados.
Cada persona vive y elabora su duelo como puede y de la mejor manera que puede. Nadie puede decirnos como vivir el duelo por nuestros seres queridos, ni juzgar nuestros sentimientos por ellos, yo descubrí que al escribir lo que sentí por mis niñas en un papel, día a día, el dolor se apaciguaba y por momentos sentía que podía respirar normalmente. Tampoco creo que haya un tiempo estipulado de duelo y que esta en cada uno aceptarlo a su tiempo.
Aunque al principio el enojo hacia Dios es muchisímo, con el tiempo aferrarnos a su sabiduria da consuelo. No sé porque mis niñas no están conmigo hoy, pero sé que algún día encontraré las respuestas que la ciencia y los humanos no han podido darme, no en esta vida, pero... creo firmemente en que volveré a verlas un día.
Dejarlas ir es una tarea ardua, creamos lazos muy fuertes con los seres vivos y con los que ya no están aún más, día a día lucho con la tristeza por no tenerlas y trato de aquietar mi espíritu recodando los bellos momentos juntas. Me aferro a la vida porque agradezco a Dios todo lo que me ha dado, tengo un hijo maravilloso que me inyecta vida constantemente y un compañero excelente con el que he tenido tres maravillosos hijos y aunque las niñas no estén junto a nosotros fisícamente, siento sus espíritus por aquí, rondando la casa y acompañándonos con amor en cada cosa que hacemos.
Son mis doa angelitos, su muerte fue una gran tristeza, pero prefiero pensar en lo feliz que fui al saber que existían, en lo maravilloso que fue escuchar sus látidos alguna vez, en la increíble delicia de sentirlas dentro mío llenas de vida, en este amor tan grande que creamos juntas y que sobrevivirá siempre, sobre la vida y sobre la muerte.
Datos del Cuento
  • Autor: Roka
  • Código: 17483
  • Fecha: 14-10-2006
  • Categoría: Hechos Reales
  • Media: 6.11
  • Votos: 116
  • Envios: 1
  • Lecturas: 3933
  • Valoración:
Comentarios


Al añadir datos, entiendes y Aceptas las Condiciones de uso del Web y la Política de Privacidad para el uso del Web. Tu Ip es : 216.73.216.220

2 comentarios. Página 1 de 1
norma e batalla
invitado-norma e batalla 28-07-2008 00:00:00

QUE PUEDO DECIR EN ESTA HISTORIA TAN BIEN NARRADA DESDE EL DOLOR; ES PARTE DE LA VIDA DE CADA INDIVIDUO.TODOS TENEMOS UNA HISTORIA PARA CONTAR, ESPERO ALGUN DIA ASÍ COMO TÚ NOS HAS HECHO PARTÍCIPE DE ESTA HISTORIA QUE ESÁ DEMAS DECIR DESDE EL DOLOR DESGARRANTE DE UNA MADRE,QUE VUELVAS Y CUENTES COMO HAS PODIDO SEGUIR CAMINANDO ANTE TANTO DOLOR. PARA TODO AQUEL QUE ESTE PASANDO POR UN MOMENTO PARECIDO, PORQUE NO VA A SER IGUAL, QUE ENTIENDA QUE ELLA PUDO TU TAMBIEN LO LOGRARÁS.

Norma
invitado-Norma 15-10-2006 00:00:00

El dolor de haber perdido un hijo nunca se borra, se mitiga es como una cicatriz, sé puede borrar superficialmente pero siempre en la dermis se encuentra. El haber leído esta obra literaria me acerca a personas que han pasado por lo mismo y han logrado elaborar el duelo como la escritora lo indica, de mil maneras, no hay un calzado para todos, hay un calzado para cada individuo. Esto nos deja una reflexión, el respeto hacia el pensar y el comportamiento humano ante el dolor. Cariños y felicidades para todos. Norbat