Es el primer día del último mes del año, sin embargo, presiento que esta cuestión de los días es una gran falsedad… que todo es ficción, al igual que los nombres, apellidos y educación que tiene cada persona, y yo, en el fondo me siento como todos, encerrado en una nube lleno de miedos, anhelos, por lo que no me permito hacer nada, pues la flojera me aplasta, sintiéndome como un perdedor…
Cuando recibí la noticia de la muerte de mis padres, sentí que lo auténtico que moraba en las mazmorras de mi interior, salía como lava de un volcán para nunca más regresar.
Desde aquella fecha estoy metido en un cuarto blanco, con personas vestida del mismo color y con gente que al igual que yo perdieron ese brío escondido… Creo que es lo mejor, pues uno hace las cosas sin pensar si están bien o mal, tan solo la hace como un animal.
Una vecina, vieja y de más de cincuenta años (yo tengo veinte) vino hacia mi cuarto (no sé cómo llegó pues cada cuarto está con llave), se desnudo frente a mis ojos y empezó a violarme como a una bestia… Mordiéndome la espalda, los brazos hasta dejarme sus huellas dentales, y arañazos por todo mí pecho pareciendo una cebra de rayas rojas… Luego, la maldita se vistió y con un palo empezó a golpearme, exclamando que yo era un puerco, hasta dejarme totalmente inconciente.
Cuando abrí los ojos, allí estaba yo, malherido, en otro cuarto blanco más amplio y lleno personas vestidas blanco. Noto que desean conocerme. Me miran perturbados. Intuyen que soy uno de esos que están libres de aquel demonio escondido en las mazmorras de cada inconciencia…
Paris, 01/12/04