Como siempre después de la escuela pasamos con mis amigos por la carpintería de mi papá, pero ese día no fue como cualquier otro. Se los voy a contar:
Estaba en la carpintería jugando con mis amigos cuando nos llamo la atención una madera muy rara. Estaba en un sitio oscuro que hacia tiempo que ninguna persona lo había visitado. Yo, para hacerme el valiente, la toqué, pero resulta que no era dura, sino que era blanda y si apoyabas la mano te introducías en ella, entonces nos metimos, y vimos que era como otro mundo, estaba frío oscuro y no había ninguna señal de vida humana; hasta que vimos algo atrás de un autobús viejo y entonces dos de mis amigos se subieron para ver de que se trataba.
El amigo que se había quedado conmigo, estaba muy asustado, no sabía que hacer. Hasta que me desesperé y les grité” ¿Y? ¿Que pasó?” y ellos me contestaron que subiéramos a ver. Así lo hicimos, el autobús estaba impecable, como si no le hubiera pasado nada. Hasta que se cerraron todas las puertas, y el enorme micro empezó a rugir su motor, comenzó a andar más fuerte que nunca, entonces con mis amigos nos pusimos al lado de la puerta y cuando sonó el timbre para que aquella se abriese, nos tiramos del autobús y salimos corriendo. Llegamos al portal que nos transportaba a nuestro mundo, pero antes miramos hacia atrás y el autobús estaba parado en el lugar de siempre como siempre. ¿Qué habría pasado en ese instante?